Los casos de rotavirus en niños están en aumento, pero una vacuna altamente efectiva ha reducido las hospitalizaciones por el virus en un 80% durante las últimas dos décadas.
El rotavirus es un virus altamente contagioso que se propaga fácilmente y puede causar diarrea severa, vómitos y fiebre, lo que puede llevar a una deshidratación peligrosa que requiere tratamiento hospitalario. No existe un medicamento para curar el virus; los médicos solo pueden ayudar administrando líquidos y monitoreando de cerca los signos de deshidratación.
Los datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) muestran que casi 8 de cada 100 personas analizadas para rotavirus dan positivo, un nivel apenas superior al del año anterior en la misma época, cuando aproximadamente 7 de cada 100 pruebas resultaron positivas. Sin embargo, los médicos están preocupados porque los casos comenzaron a aumentar antes de lo habitual, ya en enero, lo que significa que más niños se enferman durante un período más largo.
La vacuna contra el rotavirus ha demostrado ser altamente efectiva: entre los niños de 24 a 59 meses de edad, las hospitalizaciones por rotavirus se redujeron en un promedio del 32% el año de introducción de la vacuna, del 80% en el sexto año y del 97% en años posteriores.
Aunque la vacuna es segura y eficaz, las tasas de vacunación en los Estados Unidos han disminuido desde 2018, lo que podría estar contribuyendo al aumento reciente de casos. Los expertos advierten que evitar la vacunación tiene consecuencias reales para la salud de los niños, ya que enfermedades prevenibles como el rotavirus pueden provocar complicaciones graves cuando no se toman las medidas preventivas adecuadas.
Los síntomas principales del rotavirus incluyen diarrea repentina, vómitos y fiebre, que pueden provocar una deshidratación rápida. En casos graves, esto puede llevar a la hospitalización e incluso a la muerte si no se trata a tiempo. La transmisión ocurre principalmente cuando gérmenes de las heces contaminan manos o superficies y luego entran en la boca, aunque también puede propagarse por contacto con superficies contaminadas o por consumo de alimentos o agua contaminados.
Los profesionales de la salud insisten en que la mejor forma de protegerse contra el rotavirus es mediante la vacunación, junto con buenas prácticas de higiene como el lavado frecuente de manos, especialmente después de usar el baño o cambiar pañales y antes de preparar alimentos.
