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Rusia ayuda a Irán con inteligencia y drones: Riesgo en Medio Oriente

by Editor de Mundo

De acuerdo con el diario The Wall Street Journal, Rusia está proporcionando a Irán imágenes de su propia red de satélites. Esta asistencia permite a Teherán identificar la ubicación de fuerzas estadounidenses y de sus aliados en Oriente Medio.

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El medio estadounidense precisó que las imágenes no son de acceso público ni comercial, sino inteligencia militar que puede ser utilizada en combate.

Una fotografía muestra los daños tras un presunto ataque con dron contra la embajada estadounidense en la fortificada “Zona Verde” de Bagdad, el 14 de marzo de 2026. (Foto de Murtadha RIDHA / AFP).

/ MURTADHA RIDHA

Automovilistas circulan por una calle mientras se eleva una columna de humo tras un supuesto ataque de Irán en la zona donde se encuentra la embajada de Estados Unidos en Kuwait el 2 de marzo de 2026. (Foto de AFP).

Automovilistas circulan por una calle mientras se eleva una columna de humo tras un supuesto ataque de Irán en la zona donde se encuentra la embajada de Estados Unidos en Kuwait el 2 de marzo de 2026. (Foto de AFP).

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Esta información satelital permite a Irán planificar ataques con drones y misiles con mayor precisión, facilitando la selección de objetivos estratégicos como bases militares, sistemas de radar y otras instalaciones clave.

Rusia también estaría proporcionando información sobre el movimiento de buques y activos navales, aeronaves y defensas aéreas estadounidenses en el Golfo.

Como resultado de esta ayuda, los ataques iraníes se vuelven más precisos y eficientes.

El decimooctavo día de guerra en Irán. (EFE).

El decimooctavo día de guerra en Irán. (EFE).

Otro aspecto relevante de esta ayuda se centra en los drones Shahed, actualmente producidos y perfeccionados por Rusia tras su uso intensivo en el campo de batalla de Ucrania.

Moscú estaría entregando a Irán componentes tecnológicamente mejorados para sus drones Shahed-136, transformando un arma inicialmente simple y económica en un sistema más sofisticado, integrado y difícil de neutralizar.

¿Qué mejoras ha realizado Rusia a los drones de origen iraní?

Un dron Shahed 136 (Geranium-2) de diseño iraní utilizado por el ejército ruso volando sobre Kiev durante un ataque con drones y misiles rusos, el 27 de diciembre de 2025. (Sergei SUPINSKY / AFP)

Un dron Shahed 136 (Geranium-2) de diseño iraní utilizado por el ejército ruso volando sobre Kiev durante un ataque con drones y misiles rusos, el 27 de diciembre de 2025. (Sergei SUPINSKY / AFP)

/ SERGEI SUPINSKY

Moscú ha rebautizado su versión de los Shahed como Geran-2. Las mejoras incluyen sistemas de navegación más precisos, comunicaciones más eficientes y ajustes en la capacidad de ataque y puntería, además de una mayor resistencia a la guerra electrónica, lo que permite que el dron siga operando incluso si se bloquea su señal GPS.

Mientras que la versión iraní del Shahed porta una carga explosiva de entre 40 y 50 kilos, la rusa puede llevar entre 80 y 90 kilos. Algunos de estos drones rusos incorporan cargas incendiarias o termobáricas, lo que multiplica el daño a la infraestructura.

Sin embargo, el aumento de la carga explosiva reduce el alcance del dron. Los Shahed iraníes pueden volar hasta 2.500 km, mientras que los rusos alcanzan los 1.300 km.

Esta combinación de capturas de video muestra el momento de un ataque contra una base estadounidense en Bahréin. (Foto por UGC / AFP).

Esta combinación de capturas de video muestra el momento de un ataque contra una base estadounidense en Bahréin. (Foto por UGC / AFP).

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Rusia también ha adaptado su versión de los Shahed al campo de batalla con pintura oscura y otros ajustes para reducir su visibilidad nocturna.

Aprovechando su experiencia en Ucrania, Moscú también estaría ayudando a Irán a determinar cuántos drones utilizar por ataque, con el objetivo de saturar las defensas enemigas.

Se desconoce si Rusia ha enviado drones a Irán o si solo entregaría los componentes mejorados.

Rusia ha negado que esté ayudando militarmente a Irán, calificando la noticia de “fake news”. El miércoles, el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, declaró que lo publicado por el Wall Street Journal es falso.

La clave está en la información satelital rusa

Un incendio en los terrenos de la sede de la Embajada de Estados Unidos en la fortificada Zona Verde de Bagdad, Irak, el 17 de marzo de 2026, tras un ataque con drones y cohetes. (Foto de AHMAD AL-RUBAYE / AFP).

Un incendio en los terrenos de la sede de la Embajada de Estados Unidos en la fortificada Zona Verde de Bagdad, Irak, el 17 de marzo de 2026, tras un ataque con drones y cohetes. (Foto de AHMAD AL-RUBAYE / AFP).

/ AHMAD AL-RUBAYE

El analista internacional Roberto Heimovits declaró a El Comercio que, de confirmarse la ayuda de Rusia a Irán, el aspecto más delicado no sería necesariamente el envío de componentes de drones, sino el suministro de inteligencia estratégica.

Consideró plausible que Moscú esté brindando apoyo a Teherán, aunque duda de que pueda desprenderse de equipamiento militar a gran escala debido a las exigencias de la guerra en Ucrania.

Heimovits señaló que, si bien no se trataría de una participación directa de Rusia en el conflicto, sí podría interpretarse como una forma de involucramiento indirecto con consecuencias potencialmente graves para Estados Unidos.

No obstante, descartó una escalada inmediata hacia un enfrentamiento más amplio con presencia rusa abierta.

A su juicio, el mayor riesgo radica en un efecto político: si Washington logra vincular ataques iraníes exitosos –por ejemplo, contra bases estadounidenses en la región– con inteligencia proporcionada por Moscú, podría producirse un giro en la postura de Donald Trump, quien hasta ahora ha mostrado buena disposición hacia el Kremlin, reactivando el apoyo militar masivo a Ucrania.

El analista también subrayó que la relación entre Trump y Rusia es asimétrica. Mientras el mandatario estadounidense ha buscado acercamientos, el presidente Putin continúa viendo a Estados Unidos como su principal rival geopolítico. Sin embargo, esa rivalidad no implica –según Heimovits– que Moscú esté dispuesto a dar un paso más arriesgado en Medio Oriente.

“Rusia no está ganando la guerra en Ucrania y cada avance le cuesta caro; provocar una reacción de Estados Unidos sería contraproducente”, explicó, al descartar un involucramiento militar más abierto.

Por ello, concluyó que cualquier apoyo ruso a Irán se mantendría en un nivel discreto, centrado en inteligencia y cooperación limitada, antes que en el envío masivo de armamento que, además, Moscú no estaría en condiciones de ofrecer.

Más que un simple gesto de reciprocidad por la ayuda iraní en Ucrania, Heimovits interpretó esta cooperación como parte de una estrategia mayor: debilitar la posición global de Estados Unidos. “Si Washington no logra sus objetivos frente a Irán, el costo en prestigio sería alto, y eso es algo que Rusia busca explotar”, afirmó.

El entonces líder supremo de Irán, el ayatola Alí Jamenei, recibe al presidente ruso Vladimir Putin en Teherán, el 19 de julio de 2022. (Foto de KHAMENEI.IR / AFP).

El entonces líder supremo de Irán, el ayatola Alí Jamenei, recibe al presidente ruso Vladimir Putin en Teherán, el 19 de julio de 2022. (Foto de KHAMENEI.IR / AFP).

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Por su parte, el analista internacional Francisco Belaunde Matossian consideró que se estaría ante una participación indirecta de Moscú en la guerra contra Estados Unidos e Israel.

“Es una lógica similar a la del apoyo occidental a Ucrania: se entregan armas e inteligencia sin intervenir directamente”, explicó a El Comercio, al enmarcar esta cooperación como una respuesta del Kremlin al respaldo que Washington y Europa han dado a Kiev.

En esa línea, Belaunde sostuvo que esta asistencia, particularmente en inteligencia, ya tiene un peso relevante en el conflicto, al permitir a Irán mejorar la precisión de sus ataques. Sin embargo, consideró poco probable que Rusia dé un salto hacia una ayuda militar más abierta en el corto plazo.

“Moscú también enfrenta limitaciones por la guerra en Ucrania, por lo que necesita preservar su propio armamento”, señaló.

Aun así, no descartó escenarios de mayor involucramiento si el contexto lo permite, aunque advirtió que cualquier decisión en ese sentido sería cuidadosamente calculada por Putin.

El analista también apuntó a factores políticos que podrían influir en la evolución del conflicto, como la actitud de Trump, a quien describió como relativamente permisivo frente a estas dinámicas. En ese contexto, señaló que la cooperación ruso-iraní podría generar una escalada indirecta, no necesariamente mediante una intervención directa de Moscú, sino a través de un fortalecimiento progresivo de las capacidades iraníes.

Más allá de la reciprocidad por el apoyo que Teherán brindó a Rusia en la guerra en Ucrania, Belaunde identificó otros intereses estratégicos. Por un lado, sostuvo que Moscú busca demostrar que no abandona a sus socios, en respuesta a críticas previas sobre su rol con aliados. Por otro, se beneficia económicamente de la tensión en el estrecho de Ormuz, ya que el aumento en el precio del petróleo alivia la presión sobre su economía.

Finalmente, añadió que esta cooperación también permite a Rusia proyectar poder frente a Estados Unidos y evitar la percepción de debilidad en el escenario global.

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