El Ministerio de Exteriores de Rusia convocó este viernes a la encargada de negocios del Reino Unido, Danae Dholakia, para manifestarle una enérgica protesta por el aumento en la transferencia de drones, misiles y armamento de largo alcance a Ucrania, advirtiendo sobre medidas de represalia en el marco de la autodefensa.
La tensión diplomática entre Moscú y Londres alcanzó un nuevo punto crítico este 18 de septiembre de 2026, cuando la cancillería rusa elevó formalmente su rechazo ante la sede diplomática británica. Las autoridades rusas sostienen que el incremento en el flujo militar occidental no solo busca prolongar el enfrentamiento bélico iniciado en febrero de 2022, sino que convierte de manera directa al gobierno británico en partícipe de acciones consideradas hostiles y constitutivas de crímenes graves en territorio ucraniano.
Protesta formal en Moscú por el suministro de drones y misiles de largo alcance
Durante la convocatoria en el Ministerio de Exteriores ruso, los funcionarios trasladaron a la diplomática británica Danae Dholakia una firme condena por la creciente entrega de drones y armas destinados a Kiev. La representación diplomática de Londres ya había sido citada en meses anteriores debido al uso de armamento británico en zonas fronterizas, como ocurrió tras el impacto de misiles en la región de Briansk.
La postura oficial del Kremlin endurece el tono frente al papel que desempeñan las potencias europeas en el conflicto. Desde la perspectiva de Moscú, la asistencia militar traspasa la línea de la retórica defensiva para consolidar una participación activa en las operaciones ofensivas ucranianas.
Advertencias rusas sobre objetivos legítimos y la responsabilidad de París y Londres
Las fricciones diplomáticas coinciden con acuerdos recientes destinados a dotar a Ucrania de capacidades tecnológicas propias para la fabricación y ensamblaje de misiles. Informes previos señalaron la transferencia de planos vinculados a componentes del misil Scalp —la variante francesa del proyectil Storm Shadow— y acuerdos con la industria aeroespacial francesa para sistemas de guiado, lo que amplía la colaboración militar bilateral entre Londres y París en apoyo a Kiev.


Ante este escenario, la portavoz de la cancillería rusa, María Zakhárova, afirmó que las naciones occidentales involucradas están jugando con fuego y advirtió que las consecuencias podrían volverse impredecibles para las propias capitales europeas. Moscú argumenta que la cesión de funciones de ensamblaje a técnicos ucranianos no exime a los gobiernos británico y francés de su responsabilidad directa en los ataques ejecutados en profundidad dentro del territorio ruso.
En el plano estratégico, el gobierno ruso reiteró que las fuerzas armadas federales mantienen la iniciativa en el terreno, restando eficacia a los esfuerzos de suministro militar extranjero.
cualquier instalación militar británica en Ucrania utilizada para lanzar ataques contra territorio ruso constituye un objetivo legítimo.
Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, vía Notimerica
Medidas de represalia y el contexto de la diplomacia internacional
Frente a la escalada en el suministro de armamento, el gobierno ruso ratificó que se reserva el derecho a tomar las represalias necesarias en el marco de su derecho a la legítima defensa. La exigencia central transmitida a la diplomática británica consiste en abandonar el curso actual de escalada y alinear las acciones de su gobierno con las obligaciones internacionales vigentes.
Paralelamente a las fricciones militares, la actividad diplomática internacional busca canales de interlocución. Mientras altos funcionarios de inteligencia y defensa de Estados Unidos y la OTAN mantienen contactos en Bruselas y Moscú, misiones del Vaticano encabezadas por el arzobispo Paul Gallagher han desarrollado gestiones en la capital rusa para abogar por un cese de las hostilidades y ofrecer apoyo humanitario y espiritual, en momentos en que la arquitectura de seguridad europea afronta uno de sus momentos más delicados.
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