Ucrania traslada su experiencia en la guerra de drones más allá de sus propias fronteras, colaborando con los rebeldes tuareg en Malí y entrenando a unidades aliadas en Oriente Medio para contrarrestar los drones Shahed, mientras Moscú presiona por el control total de la región de Donetsk y se producen tensiones diplomáticas con Japón.
Las operaciones de drones ucranianos en los desiertos africanos y en Oriente Medio
Mientras la confrontación directa continúa en Europa Oriental, las tácticas de guerra no tripulada desarrolladas por Ucrania se han expandido hacia escenarios tan distantes como la franja saheliana y Oriente Medio. En las regiones desérticas del norte de Malí, alrededor de 15 especialistas ucranianos brindan apoyo a los rebeldes tuareg de la Alianza para la Liberación de Azawad en su enfrentamiento contra las fuerzas rusas y las tropas malienses, según detalles reportados sobre estas misiones internacionales. Los operadores ucranianos coordinan vuelos a distancia, ayudan en la planificación de operaciones y entrenan a combatientes locales en el manejo de aeronaves no tripuladas.

La presencia de contingentes militares ucranianos no se limita al territorio maliense. Una fuente de la inteligencia militar de Ucrania indicó que personal especializado ha operado también en Sudán, mientras que combatientes de Chad, Níger y Burkina Faso se han desplazado a Malí para recibir instrucción. En Oriente Medio, equipos ucranianos se desplegaron en al menos cinco países para capacitar a unidades locales en la interceptación de drones de ataque tipo Shahed, empleados habitualmente por Rusia. A cambio de esta transferencia de conocimientos tácticos, Kiev ha asegurado acuerdos de cooperación en seguridad y promesas de suministro de municiones.
Yo coordino sus operaciones de manera remota. La señal del dron me llega a través de internet, tras lo cual les digo inmediatamente por la radio qué hacer y hacia dónde volar. Una vez que regresan, realizamos una revisión detallada de cada acción. Yo no voy al frente por mí mismo: es una orden directa del liderazgo. Un operador ucraniano, citado por Mezha
Las condiciones sobre el terreno difieren notablemente del teatro de operaciones europeo.
La disputa territorial en el Donbás y las evaluaciones enviadas a Washington
En el ámbito diplomático y estratégico, Kiev ha transmitido de forma privada a la administración del presidente estadounidense Donald Trump que las fuerzas rusas podrían verse incapaces de conquistar la totalidad de la óblast de Donetsk incluso durante el año 2027, de acuerdo con un documento diplomático analizado por la prensa internacional. Actualmente, Ucrania mantiene bajo su control entre el 21% y el 22% de dicho territorio, resistiendo las exigencias rusas de una retirada total como requisito previo para iniciar negociaciones de paz.

El informe entregado por la Embajada de Ucrania en Washington sostiene que el ritmo de avance de las tropas rusas se ha ralentizado de manera drástica hasta situarse por debajo de los 100 kilómetros cuadrados mensuales. Con ese margen operativo, los objetivos proclamados por Moscú en la región quedarían aplazados más allá de los plazos inicialmente previstos por el Kremlin, que en su momento aspiraba a dominar el Donbás a finales de 2025.
Para sostener esa presión sobre la infraestructura rusa, los informes ucranianos detallan una campaña sostenida contra objetivos estratégicos en la retaguardia enemiga.
Reacciones de Moscú y tensiones diplomáticas con Tokio y África Occidental
Desde Moscú, el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, ha manifestado una enérgica preocupación por la participación de efectivos militares ucranianos en acciones armadas dentro de la región del Sahel, calificando estas actividades como una forma de terrorismo patrocinado por Estados. Las declaraciones del diplomático ruso se produjeron durante una rueda de prensa conjunta en Moscú con su homólogo de Ghana, Samuel Okudzeto Ablakwa, en la cual se abordó también la situación de ciudadanos ghaneses afectados por el conflicto en el este europeo.

En paralelo, la diplomacia rusa convocó al embajador de Japón en Moscú tras las protestas emitidas desde Tokio en relación con la visita del presidente ruso Vladímir Vladímirovich Putin a las islas Kuriles, específicamente a la isla de Iturup. Lavrov tildó de inaceptables las expresiones de la parte japonesa, señalando que el representante diplomático nipón excusó su inasistencia a la convocatoria ministerial alegando motivos de salud o ausencia temporal de la capital rusa.
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