Mantener el cerebro activo a lo largo de la vida, a través del aprendizaje continuo, la lectura y la resolución de acertijos, podría retrasar la aparición del Alzheimer, según investigaciones recientes. Un estudio ha demostrado que las personas con estilos de vida mentalmente más activos tienden a tener una mejor salud cerebral.
La investigación, que siguió a casi 2000 adultos mayores, sugiere que estas actividades pueden retrasar la enfermedad de Alzheimer hasta por cinco años y el deterioro cognitivo leve hasta por siete años. Actividades simples como leer un libro o jugar al ajedrez contribuyen a proteger el cerebro contra el Alzheimer.
Los hallazgos respaldan la teoría de que la actividad mental construye una reserva cognitiva, lo que podría ayudar a mitigar los efectos del envejecimiento en el cerebro.
