Florida enfrenta un aumento en los casos de sarampión al inicio de 2026, en un contexto de proliferación nacional de la enfermedad. Este incremento coincide con un debate a nivel nacional sobre la vacunación, impulsado desde Washington, y tras modificaciones en las regulaciones estatales sobre la inmunización infantil. Además, la legislatura estatal está considerando un proyecto de ley que ampliaría las exenciones para los padres que no desean vacunar a sus hijos.
La cifra exacta de casos en Florida es incierta. Mientras algunos informes señalan alrededor de dos docenas de casos detectados en varios condados, las autoridades estatales reportan oficialmente solo siete casos, aunque han iniciado el rastreo de contactos. La mayoría de los contagios se han vinculado a personas no vacunadas.
Aunque las cifras actuales parecen limitadas, los expertos advierten que representan los niveles más altos en décadas y forman parte de una tendencia nacional relacionada con la disminución de las tasas de vacunación. La reaparición de esta enfermedad, erradicada en Estados Unidos en el año 2000, ha generado preocupación entre los epidemiólogos, quienes alertan sobre los riesgos de modificar las regulaciones de salud pública en medio de un creciente debate político sobre los mandatos de vacunación.
Desde finales del año pasado, se han registrado brotes de sarampión en varios estados, siendo Carolina del Sur el caso más significativo, con cientos de infecciones, principalmente entre niños no vacunados, lo que ha llevado a las autoridades a implementar cuarentenas y otras medidas de emergencia.
El sarampión es una enfermedad viral altamente contagiosa que, en el pasado, causaba cientos de miles de muertes anuales en Estados Unidos. Los expertos señalan que los brotes actuales están relacionados con la disminución de las tasas de vacunación por debajo del umbral necesario para la inmunidad de rebaño, estimado en un 95%. El virus se transmite por vía aérea, provocando fiebre alta, tos y un sarpullido característico, y puede derivar en complicaciones graves como neumonía e incluso la muerte. La vacuna triple viral (MMR) ofrece cerca del 97% de protección, mientras que una persona no inmunizada tiene hasta un 90% de probabilidad de contagiarse.
El doctor George Rust, experto en salud pública, informa que en Florida se han registrado 21 casos en las primeras cinco semanas de 2026, casi igualando el total del año pasado (29). “Estamos viendo más casos en Florida que en décadas”, afirma. “De hecho, muchos médicos en este país nunca han visto un caso de sarampión”.
El doctor Rust señala que existe un brote en la Universidad Ave Maria, en el condado de Collier. “Los brotes en campus universitarios eran poco comunes en décadas pasadas debido a los estrictos requisitos de vacunación contra el sarampión para proteger a los estudiantes. La reciente presión política para flexibilizar estos requisitos o permitir más exenciones ha facilitado la aparición de nuevos brotes”, agrega.
En Florida, los padres pueden optar por no vacunar a sus hijos para asistir a la escuela por motivos religiosos. Sin embargo, un nuevo proyecto de ley en discusión en la legislatura busca añadir la “conciencia” de los padres como motivo adicional. La propuesta, que no elimina por completo los mandatos de vacunación, ha generado resistencia de ambos lados del espectro político y fue aprobada por un estrecho margen en el comité de salud, esperando ahora la votación en ambas cámaras.
El jefe de Salud estatal, Joseph Ladapo, eliminó el año pasado algunos requisitos de vacunación para la inscripción escolar y prometió eliminar más. El Departamento de Salud estatal justificó la medida como una prioridad a la “libertad médica”, suspendiendo vacunas contra la hepatitis B, varicela, Hib y neumococo, aunque manteniendo la triple viral (MMR), así como las vacunas contra la difteria, tétanos, tos ferina y poliomielitis. Esta decisión generó una fuerte oposición del gremio médico, que advirtió sobre el riesgo de brotes de enfermedades prevenibles.
Ladapo, designado por el gobernador republicano Ron DeSantis en 2021, ha sido criticado por desafiar las recomendaciones científicas durante la pandemia y por permitir que niños no vacunados asistieran a la escuela durante un brote de sarampión, a pesar de las orientaciones de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).
“Aunque los mandatos de vacunación contra el sarampión aún no han sido eliminados por la legislatura estatal, [Ladapo] ha socavado constantemente la confianza en la vacuna y ha ignorado los principios científicos y los valores fundamentales de la salud pública. Como resultado, las tasas de vacunación están disminuyendo y los casos de sarampión están aumentando”, sostiene el doctor Rust.
Según el experto, el aumento de exenciones ha provocado que algunas escuelas privadas y distritos escolares estén por debajo de los niveles de inmunidad necesarios.
“Lo que en Florida se presenta como ‘libertad médica’ en realidad prioriza decisiones egoístas sobre la responsabilidad colectiva. Vacunarse no es solo una decisión personal; el riesgo aumenta si otras personas no están vacunadas. Y si sus hijos no lo están, potencialmente están poniendo en peligro a los hijos de los demás”, señala.
“Los líderes políticos están llevando a cabo un peligroso experimento de salud pública cuyo resultado ya es previsible”, advierte el médico. Se están produciendo brotes de sarampión en todo Estados Unidos, con niños hospitalizados y, en algunos casos, muertes. “Necesitamos recordar lo que la salud pública aprendió hace décadas: las vacunas previenen el sufrimiento y salvan vidas”.
“Una maniobra política”
La doctora Rana Alissa, presidenta de la filial de Florida de la Academia Estadounidense de Pediatría (FCAAP), afirma que los informes de Florida y otros estados no la sorprenden. “Sabemos que dos dosis de la vacuna previenen el sarampión en el 97% de los casos, por lo que necesitamos una alta inmunidad colectiva para proteger a toda la población. Pero ahora que estamos muy por debajo de ese umbral y vemos una caída sostenida en la vacunación, el sarampión está regresando. Y va a empeorar. Lo peor aún está por venir”, advierte.
“Estamos unidos frente a lo que consideramos una decisión irresponsable y peligrosa. Miles de expertos piden que no se desmantelen los mandatos de vacunación. Si no se les escucha, veremos un aumento de casos de sarampión, la posible reaparición de la polio, más varicela, hepatitis B y otras enfermedades prevenibles”, agrega.
El debate sobre vacunación se ha convertido en un tema nacional bajo el secretario de Salud Robert F. Kennedy Jr., quien fue nombrado por el presidente Donald Trump y ha impulsado despidos masivos en el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) y destituido a los líderes de los CDC, en parte por desacuerdos sobre cambios en las políticas de vacunación.
Para la doctora Alissa, se trata “claramente de una maniobra política”. La vacunación “se ha convertido en un asunto de la derecha contra la izquierda. Si estás del lado derecho, vas a oponerte a cada principio ético y a pedir que se elimine la vacuna por alguna razón desconocida. Aún no sabemos cuál es la intención detrás de esto, porque no hay evidencia ni base científica que justifique lo que se está haciendo; parece que, si eres conservador, eso es lo que vas a pedir”.
