China ha demostrado un avance significativo en sus capacidades de vigilancia espacial que ha generado preocupación en el sector militar de Estados Unidos, tras revelar la capacidad de rastrear objetivos móviles con una precisión sin precedentes.
Rastreo marítimo de largo alcance
Recientemente, China publicó una serie de imágenes de radar del Towa Maru, un petrolero con bandera japonesa de aproximadamente 340 metros de largo y 60 metros de ancho, mientras navegaba por aguas disputadas en el Mar de China Meridional, específicamente fuera del límite norte de las islas Spratly.
Este evento representa la primera vez que un satélite de radar de apertura sintética (SAR) en órbita geosíncrona (GEO) logra el seguimiento a largo plazo de un objetivo marítimo en movimiento desde una altitud de 35,800 kilómetros.
Implicaciones estratégicas globales
Este avance sugiere que China podría alcanzar una cobertura de reconocimiento global, permanente (24/7) y apta para cualquier condición climática sobre objetivos de alto valor, incluyendo las flotas navales de Estados Unidos, utilizando tan solo tres satélites. En contraste, se estima que otros países podrían necesitar el despliegue de cientos o incluso miles de satélites para igualar dicha capacidad.
Expansión de la infraestructura espacial
La creciente presencia de Pekín en el espacio no se limita a estos satélites. Un funcionario de la Space Force informó que China ha lanzado 400 satélites en los últimos dos años, un movimiento que desafía el monopolio estadounidense en el direccionamiento de largo alcance.
Además, se ha confirmado la presencia de satélites chinos en la órbita terrestre media (MEO), lo que supone un impulso importante para sus capacidades de vigilancia. Complementando estos hallazgos, análisis recientes indican que satélites chinos han realizado 75 movimientos considerados «inusuales» en un periodo de casi diez años.
