En su mayoría, los embarazos en mujeres con esclerodermia sistémica o Vedoss (diagnóstico muy temprano de esclerosis sistémica) resultan en nacimientos vivos sin complicaciones graves. Sin embargo, un nuevo estudio francés revela que estas gestaciones presentan un pronóstico menos favorable, con un aumento en la tasa de partos prematuros, bajo peso al nacer, hemorragia posparto y preeclampsia.
La esclerodermia sistémica es una enfermedad autoinmune que afecta el tejido conectivo, las arteriolas y los microvasos. Se caracteriza por la fibrosis y la obliteración vascular en la piel y otros órganos, como los pulmones, el corazón y el sistema digestivo. Existen tres formas principales: cutánea difusa, cutánea limitada y, más rara, esclerosis sistémica limitada (sin esclerosis cutánea).
En este estudio, tanto la esclerodermia sistémica como el Vedoss se definieron por la aparición o el empeoramiento de afecciones vasculares cutáneas (síndrome de Raynaud, úlceras digitales, telangiectasias), afecciones vasculares sistémicas (hipertensión pulmonar, crisis renal esclerodérmica), neumopatías intersticiales, fibrosis cutánea, calcinosis, afecciones articulares o del aparato digestivo.
Partos prematuros, preeclampsia y hemorragias posparto
La investigación, publicada en Lancet Rheumatology, se realizó en 58 embarazos, de los cuales 53 resultaron en nacimientos vivos (91,4%). De estos 53 embarazos que superaron las veintidós semanas de gestación, 14 (26,4%) presentaron un evento adverso: dos partos prematuros antes de las treinta y cuatro semanas, 12 complicaciones relacionadas con la insuficiencia placentaria (preeclampsia o retraso del crecimiento fetal) y seis bebés con bajo peso al nacer.
Al comparar los resultados con los datos de la Encuesta Nacional Perinatal (EPN) de 2016, se observó que el 13,2% de las mujeres con esclerodermia sistémica desarrollaron preeclampsia, en comparación con el 3% de la población general; el 13,2% de los nacimientos fueron prematuros (antes de las treinta y siete semanas) frente al 5,8%; el 21,1% de los recién nacidos tuvieron un peso al nacer inferior a 2.500 g en comparación con el 4,3%; y finalmente, el 11,3% de las mujeres del estudio experimentaron una hemorragia posparto grave, en comparación con el 1,4%.
Durante el último trimestre y el posparto (con seguimiento hasta un año), la enfermedad se agravó en el 40% de los casos, especialmente en mujeres con la forma cutánea difusa (odds ratio OR = 3,7), antecedentes vasculares cutáneos (OR = 3,7) y autoanticuerpos distintos de los anticentroméricos. No obstante, ninguna mujer con Vedoss progresó a la etapa de esclerodermia sistémica. Las complicaciones graves siguieron siendo poco frecuentes, con un caso de crisis renal esclerodérmica y dos casos de empeoramiento de la neumopatía intersticial después del parto.
