Histórico: Sabastian Sawe rompe la barrera de las dos horas en el maratón de Londres
El atleta keniano Sabastian Sawe ha entrado en la historia del deporte al convertirse en la primera persona en completar un maratón en menos de dos horas. El hito se produjo este domingo en el Maratón de Londres, donde Sawe cruzó la meta con un tiempo récord que ha dejado sin aliento a aficionados y expertos por igual.

La imagen del corredor cruzando la línea de meta, con los brazos en alto y una sonrisa de incredulidad, ya es parte de los anales del atletismo. Su logro no solo redefine los límites humanos en la distancia de 42,195 kilómetros, sino que también marca un antes y después en la evolución de esta disciplina.
El maratón, una de las pruebas más exigentes del calendario atlético, ha visto cómo generaciones de corredores perseguían este sueño. Hasta ahora, la marca de dos horas se consideraba un límite casi infranqueable, reservado para exhibiciones controladas o condiciones ideales. Sawe, sin embargo, lo ha logrado en una competición oficial, con todas las regulaciones y controles que ello implica.
Su victoria en Londres no solo consolida a Kenia como potencia mundial en carreras de fondo, sino que también abre un nuevo capítulo en la preparación física y mental de los atletas. Expertos ya debaten cómo este logro podría influir en futuras generaciones de corredores, así como en el diseño de estrategias de entrenamiento y tecnología aplicada al deporte.
Mientras el mundo del atletismo celebra este momento histórico, Sawe se convierte en un referente instantáneo. Su nombre quedará grabado junto al de leyendas como Eliud Kipchoge, aunque con una diferencia clave: su récord es el primero en ser reconocido oficialmente bajo las normas de competición establecidas.
La hazaña de Sawe llega en un momento en que el maratón vive una era de constante superación. Cada año, los tiempos se reducen, los récords caen y los límites se redefinen. Sin embargo, romper la barrera de las dos horas era, hasta ahora, un objetivo que muchos consideraban inalcanzable. Hoy, ese mito ha quedado atrás.
