El pasado 7 de diciembre, una imagen impactante recorrió el mundo: cientos de personas en el departamento del Cauca, Colombia, unidas para formar un gigantesco “SOS Cauca” con sus cuerpos y velas. Esta poderosa manifestación, que se replicó en 20 municipios, se ha convertido en un símbolo de resistencia pacífica ante una creciente ola de violencia, especialmente la relacionada con el uso de drones con fines bélicos.
En un contexto donde el zumbido de los drones se ha transformado en un presagio de temor para las comunidades locales, esta iniciativa buscó revertir el significado de la tecnología aérea. Si para los grupos armados representan una nueva herramienta de guerra, para la sociedad civil se convirtió en el medio ideal para proyectar un grito de auxilio y esperanza al mundo.
La idea surgió de la profunda preocupación por el agravamiento del conflicto armado en la región, tal como explica monseñor Omar Alberto Sánchez Cubillos, arzobispo de Popayán: “SOS Cauca es una iniciativa que nace de la complejidad del conflicto armado en este territorio que ha escalado el último mes y en este último semestre de manera significativa, con muchas afectaciones humanitarias en los cascos urbanos. La irrupción de los grupos ha dejado muchas ruinas, muchos lesionados y gran dolor y miedo en las poblaciones”.
Según datos del diario El País, basados en información del Ejército Nacional de Colombia, los ataques con drones en la región han aumentado drásticamente, superando los 180 incidentes solo en 2025, convirtiendo al Cauca en el epicentro de esta nueva forma de violencia.
Ante esta situación, la Iglesia Católica lideró un llamado a la unidad, sumando fuerzas con organizaciones sociales, indígenas, alcaldes y la cooperación internacional para llevar a cabo esta expresión simbólica y pacífica. Monseñor Sánchez Cubillos enfatizó: “Juntando voluntades con muchas manos, tomamos la decisión…El movimiento social, la organización indígena, los alcaldes y sus administraciones, la cooperación internacional… Nos sumamos para poder hacer esta expresión simbólica, pacífica”.
El arzobispo de Popayán se mostró esperanzador ante el resultado de la movilización, destacando que se lograron acciones en 20 de los 42 municipios del Cauca, dejando “esta huella de urgencia para que todos nos hagamos responsables de la suerte del Cauca”.
La situación de seguridad en la región sigue siendo crítica, con ataques continuos incluso después del 7 de diciembre, como el ocurrido el 13 de diciembre en El Patía, donde drones fueron utilizados para atacar estaciones de policía, dejando un uniformado herido y poniendo en riesgo a la población civil.
Monseñor Sánchez Cubillos reafirmó el compromiso de la Iglesia Católica en la búsqueda de soluciones pacíficas: “Como Iglesia Católica tenemos un papel que desarrollamos en el día a día…en una tarea que promueva salidas de diálogo negociadas…El Cauca sigue activo y seguirá mostrando rutas de esperanza”.
La respuesta de las comunidades fue unánime. César Cerón, alcalde de Suárez, expresó la emoción de su pueblo: “Estamos muy emocionados porque la comunidad del municipio de Suárez se ha unido alrededor de mandar un mensaje de llamado de auxilio al Gobierno Nacional…Exigimos la tranquilidad para Suárez, queremos vivir tranquilos, que nos saquen de ese conflicto, que no nos pertenece”.
Las mujeres también han jugado un papel fundamental en la construcción de la paz, como lo señaló Gloria Cecilia Álvarez, defensora de derechos humanos: “Las mujeres en el departamento del Cauca hacemos un aporte muy importante en la construcción de la paz…A pesar del miedo, a pesar de las limitaciones…Siguen construyendo paz desde el cuidado de la naturaleza, el cuidado de la familia”.
La elección del 7 de diciembre, Día de las Velitas, añadió un significado especial a la movilización, transformando una tradición religiosa en un grito público por la paz. Angélica Fernández, una de las participantes, reflexionó: “Considero que ese tipo de encuentros nos invitan a promover diariamente la paz, a ser conscientes de que podemos cada uno de nosotros, desde nuestro diario vivir, construir la paz…Cada uno de nosotros puede encender también una vela hoy, pero también el alma para continuar en la búsqueda de la paz”.
El “Día Blanco por la Paz” en el Cauca demostró que la unidad y la esperanza son las armas más poderosas frente a la violencia. La imagen del SOS iluminado, captada desde el cielo, se erige como un faro que guía el compromiso continuo de una sociedad que, a pesar del zumbido de la guerra, elige alzar la luz de la fe y la unión para construir un futuro en paz.
Vea el informe audiovisual a continuación:
