SpaceX (SPCX) ingresará al Nasdaq-100 el 6 de julio, un movimiento que podría impulsar su valoración en medio de un mercado de acciones de empresas no tradicionales aún en recuperación tras su debut en bolsa. Según fuentes de Reuters y Investopedia, la inclusión en el índice —que agrupa a las 100 empresas más grandes y líquidas de EE.UU.— se produce solo semanas después de su debut en el mercado el 29 de junio, cuando su valoración superó los $180 mil millones.
El anuncio, confirmado por QZ, marca el segundo índice de referencia al que accede SpaceX en menos de un mes. El 1 de julio, la compañía fue incorporada al Russell 1000, un índice de grandes capitalizaciones que incluye a las 1,000 empresas más grandes de EE.UU. según datos de Trefis.
¿Por qué la inclusión en el Nasdaq-100 podría ser clave para SPCX?
Los índices como el Nasdaq-100 son seguidos por fondos de inversión pasivos —como los ETFs—, que replican automáticamente su composición. Según Reuters, la inclusión de SpaceX en este índice podría atraer flujos de capital adicionales, especialmente de fondos que ya están expuestos a otras empresas tecnológicas del Nasdaq, como Apple, Microsoft o Amazon.

Un análisis de Trefis destaca que, históricamente, las acciones que entran a estos índices ven un aumento en su liquidez y demanda institucional. Por ejemplo, cuando Tesla (TSLA) fue añadida al S&P 500 en 2020, su acción experimentó un repunte, según datos citados por Investopedia. Aunque SpaceX no es una empresa tradicional, su inclusión en índices de referencia podría seguir un patrón similar.
¿Qué pasa con el rendimiento de SPCX tras su IPO?
Desde su debut en bolsa el 29 de junio, la acción de SpaceX ha mostrado volatilidad. Según Barron’s, su valoración inicial se ubicó en $180 mil millones, pero en las primeras semanas de negociación ha enfrentado una corrección, reflejando la cautela de los inversores ante una empresa sin historial de ganancias trimestrales.

Sin embargo, Trefis señala que la inclusión en índices como el Nasdaq-100 podría estabilizar su precio a mediano plazo. «Los fondos pasivos suelen mantener sus posiciones durante años, lo que reduce la presión de venta a corto plazo», explican. Esto contrasta con el comportamiento de otras acciones de empresas no tradicionales, como Rivian (RIVN) o Airbnb (ABNB), que han visto fluctuaciones más pronunciadas tras su debut.
¿Cómo afecta esto a los inversores?
Para los accionistas minoristas, la noticia implica que, a partir del 6 de julio, cualquier fondo que replique el Nasdaq-100 —como el Invesco QQQ Trust (QQQ)— automáticamente incluirá acciones de SpaceX en su cartera, según Investopedia. Esto significa que, incluso sin comprar SPCX directamente, los inversores en estos ETFs pasarán a tener exposición a la compañía.
Un dato clave: el QQQ gestiona más de $200 mil millones en activos, según datos de Reuters. Si los gestores de fondos deciden mantener su exposición a SpaceX, esto podría inyectar liquidez adicional en un mercado donde la acción aún no ha consolidado un precio estable.
¿Qué sigue para SpaceX en los mercados?
Los analistas consultados por Barron’s señalan que el próximo catalizador para SPCX será su primer reporte financiero como empresa pública, previsto para octubre. Hasta entonces, el rendimiento de la acción dependerá en gran medida de:

- La demanda de fondos pasivos tras su inclusión en el Nasdaq-100.
- El sentimiento del mercado hacia las acciones de empresas no tradicionales, especialmente en un contexto de tasas de interés altas.
- Los avances en sus contratos gubernamentales, como los relacionados con el programa Starship de la NASA.
Mientras tanto, QZ destaca que la inclusión en índices como el Nasdaq-100 podría reducir la percepción de riesgo alrededor de SPCX, atrayendo a inversores institucionales que buscan diversificar sus carteras con activos de crecimiento a largo plazo.
La próxima semana será clave para medir el impacto real de estas inclusiones. Según Trefis, si los fondos pasivos actúan como se espera, SpaceX podría ver un repunte en su liquidez y precio, aunque el camino hacia la estabilidad dependerá de su capacidad para demostrar rentabilidad en un entorno económico incierto.
