Superalimentos de raíz: Jardín, cocina y salud en primavera.

by Editora de Negocio

La llegada del calor, que se anuncia suavemente con la primavera, parece revitalizar los jardines, llenándolos de energía y color. El aire se vuelve más cálido y fragante, lo que inevitablemente impulsa un cambio en nuestros hábitos culinarios; tendemos a buscar comidas más ligeras y frescas.

Con la primavera, los jardines explotan en color… y también en saborArchivo Revista Jardin

Sin embargo, esto no implica renunciar a la nutrición. Bajo la superficie, se encuentran ingredientes clave: la cúrcuma, el jengibre, el rabanito y la raíz de apio, verdaderos superalimentos que a menudo desconocemos cómo incorporar en nuestra dieta diaria.


Aliados antiinflamatorios, antioxidantes y revitalizantes que, a su vez, resultan clave a la hora de crear sabor


Su valor trasciende lo culinario y medicinal, ya que ofrecen bases versátiles para platos sabrosos y sostenibles, promoviendo una cocina sin desperdicios directamente desde el jardín.

La cúrcuma, con su intenso color y sabor terroso, aporta profundidad a salteados, curries o caldos.

Y si la combinás con una pizca de pimienta negra, vas a absorber mejor su antioxidante (curcumina).

Laura Di Cola

El jengibre, fresco y picante, revitaliza los platos primaverales, estimula la digestión y mejora la circulación.

Debajo del suelo late la fuerza de superalimentos como el jengibre Freepik

La raíz de apio, a menudo subestimada, ofrece una textura cremosa, un sabor herbal y terroso, y se adapta bien a purés, sopas y preparaciones horneadas. Es rica en fibra, potasio y vitamina K.

El rabanito, crujiente y ligeramente picante, permite aprovechar tanto la raíz como sus hojas.

Pequeño, crocante y lleno de carácter: el rabanito, la joya escondida bajo tierraArchivo Revista Jardin

La raíz aporta frescura a ensaladas y encurtidos caseros, mientras que las hojas, cocinadas brevemente en salteados o como pesto, intensifican los sabores y añaden nutrientes.

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Las hojas también pueden deshidratarse y molerse para crear un polvo verde versátil, ideal para condimentar platos, enriquecer ensaladas o aumentar el valor nutricional de cualquier preparación. Nada se desperdicia, todo se transforma.

Con las hojas de rabanito puede hacerse un polvo verde para terminar platos, enriquecer ensaladas o sumar valor nutricional a cualquier preparaciónInes Clusellas/ Revista Jardin

Considere la posibilidad de diseñar canteros o macetas en su jardín o balcón, combinando estética y funcionalidad.

Cultivar cúrcuma, jengibre o raíz de apio en macetas profundas, junto con rabanitos en la superficie, no solo embellece el espacio, sino que también permite cosechar ingredientes de calidad sin generar residuos: lo que no se utiliza en la cocina puede reintegrarse al suelo o al compost.

Ingredientes de la huerta como el apio revitalizan el cuerpo y despiertan la creatividad en la cocinaInes Clusellas/ Revista Jardin

Así, se combinan vegetales de raíz y brotes verdes, creando un diseño con propósito y fomentando una cocina circular: la belleza del jardín, la satisfacción de la cosecha, donde cada rincón se aprovecha al máximo.

La primavera también es tiempo de renovar hábitos y plantarse en una cocina más responsable

Laura Di Cola

Aprovechar los productos que crecen bajo tierra y diseñar jardines que nutren y embellecen es un gesto cotidiano con un impacto significativo.

Ingredientes:

De la huerta al plato: el rabanito es sinónimo de sabor y texturaInes Clusellas/ Revista Jardin

Preparación:

Lavar bien los rabanitos con sus hojas. Escurrir y separar: por un lado, las hojas y las puntas (raíz y tallo); por otro, los rabanitos enteros. Cortar los rabanitos en rodajas finas y colocarlos en un frasco grande o en dos medianos. La cantidad de salmuera necesaria puede variar según el corte, el tamaño de los frascos y el de los rabanitos.

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En una cacerola mediana, calentar el vinagre, el agua, el azúcar y la sal a fuego medio. Revolver hasta que el azúcar y la sal se disuelvan, aproximadamente un minuto.

Agregar los granos de pimienta y mostaza, y verter la salmuera caliente sobre los rabanitos. Asegurarse de que queden completamente cubiertos. Tapar, dejar enfriar a temperatura ambiente y luego conservar en la heladera.


Las rodajas encurtidas estarán listas para consumir en 24 horas


Si se envasan siguiendo buenas prácticas de conserva, pueden durar hasta 2 años. De lo contrario, guardar en frío y consumir en un máximo de 3 semanas.

Ingredientes:

Torta de jengibre y cúrcumaInes Clusellas/ Revista Jardin

Preparación:

Precalentar el horno a 175° C y engrasar un molde redondo con aceite de oliva. Batir los huevos junto con el aceite y el azúcar hasta obtener una mezcla cremosa y homogénea.

Incorporar el jengibre y la cúrcuma frescos y rallados, la canela, el clavo molido y la sal, mezclando bien para distribuir las especias. Agregar el almíbar de quinotos o naranjas, integrando suavemente.

Por último, sumar la harina integral y el bicarbonato, mezclando apenas hasta que se incorporen.

Verter la preparación en el molde y llevar a horno hasta que, al insertar un palillo, este salga limpio. Dejar entibiar y servir tibia con gajos de naranja fresca, crema o yogur, y salsa de vainilla si se desea un toque extra.

Salsa de vainilla y naranja: Hervir 1 1⁄2 taza de leche. Agregar 1⁄2 taza de azúcar mezclada con 1 cda. de almidón de maíz y batir hasta integrar. Reducir el fuego a medio, revolviendo constantemente, hasta que la salsa espese. Incorporar ralladura de 1⁄2 naranja, 3 cdas. de manteca y 1 cda. de esencia de vainilla. Batir hasta que la manteca se funda. Verter sobre la torta cuando todavía esté tibia.


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