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Cell
Mutaciones vinculadas al cáncer en células cerebrales podrían impulsar el Alzheimer
Un estudio reciente revela que las células inmunes del cerebro, conocidas como microglía, acumulan mutaciones genéticas asociadas al cáncer a medida que envejecen. Estas mutaciones, similares a las encontradas en cánceres de la sangre como leucemia y linfoma, no forman tumores, pero crean un entorno inflamatorio que daña las neuronas y podría contribuir al desarrollo del Alzheimer.
Los investigadores de Boston Children’s Hospital descubrieron que estas alteraciones genéticas somáticas —que ocurren después del nacimiento y no se heredan— están presentes en la microglía y podrían explicar parte de la neurodegeneración observada en la enfermedad de Alzheimer.
Este hallazgo sugiere que los medicamentos ya aprobados por la FDA para tratar ciertos cánceres de la sangre podrían ser reutilizados para frenar o detener el progreso del Alzheimer. Además, como estas mutaciones también se detectan en la sangre, abre la posibilidad de desarrollar una prueba genética sencilla para identificar a personas con alto riesgo mucho antes de que aparezcan los síntomas.
El estudio, publicado en la revista Cell, representa un avance importante en la comprensión de la mosaicism somático y su papel en enfermedades neurodegenerativas, ofreciendo nuevas vías para diagnóstico y tratamiento.
Firmas microbianas orales e intestinales para detectar el cáncer gástrico
Un estudio reciente publicado en Cell Reports Medicine ha identificado firmas microbianas distintas en la cavidad oral y el intestino que podrían servir como biomarcadores para la detección temprana del cáncer gástrico.
La investigación, liderada por Qin et al., revela firmas microbianas orales e intestinales coordinadas pero distintas en pacientes con cáncer gástrico. Se encontró que bacterias lácticas compartidas entre la boca y el intestino, junto con rutas enriquecidas de fermentación de lactato, destacan un posible eje microbiano implicado en la enfermedad.
Estos hallazgos respaldan el uso de enfoques basados en el microbioma para desarrollar métodos no invasivos de detección del cáncer gástrico, aprovechando las señales microbianas presentes en el tracto digestivo superior e inferior.
Un estudio reciente revela que las vacunas de ARN mensajero (mRNA) contra el cáncer pueden activar una vía inmunológica inesperada para destruir tumores. Investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington en St. Louis descubrieron que, incluso sin un subtipo específico de célula inmune previamente considerado esencial, la vacuna sigue generando una fuerte respuesta antitumoral.
Según los hallazgos publicados en Nature, un tipo relacionado de célula inmune, que no participa en las respuestas a otras vacunas, puede estimular la actividad inmunitaria contra el cáncer. Este descubrimiento desafía las suposiciones previas sobre cómo funcionan las vacunas de mRNA y ofrece nuevas pistas para optimizar su diseño en el tratamiento de enfermedades como el melanoma, el cáncer de pulmón de células pequeñas y el cáncer de vejiga.
Kenneth M. Murphy, autor principal del estudio y profesor de Patología e Inmunología en la Universidad de Washington, explicó que comprender qué células inmunes están involucradas y cómo coordinan la respuesta ayuda a los desarrolladores de vacunas a mejorar su eficacia contra proteínas tumorales. Las vacunas de mRNA funcionan al entregar instrucciones, en forma de biomoléculas de ARN mensajero, para que las células inmunes produzcan fragmentos de proteína que activen al sistema inmunitario para destruir las células que las portan.
Aunque la tecnología de mRNA ganó notoriedad por su uso en las vacunas contra el SARS-CoV-2, actualmente se está adaptando para luchar contra el cáncer, con varios ensayos clínicos en curso. Este avance podría abrir nuevas vías para prevenir y tratar la enfermedad mediante un enfoque más preciso del sistema inmunitario.
Un amplio estudio publicado recientemente revela cómo el sistema inmunológico del cerebro puede tanto combatir como contribuir al desarrollo de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer, el Parkinson y trastornos relacionados. La investigación destaca que el momento, el tipo de célula involucrada y el contexto específico de la enfermedad son factores cruciales que podrían determinar el éxito de futuras terapias inmunomoduladoras.
La proteína IMPACT podría hacer que el cáncer sea más visible para el sistema inmunitario
Investigadores del Programa de Oncología Quirúrgica han descubierto que una proteína denominada IMPACT puede facilitar la destrucción de las células cancerosas mediante el uso de inmunoterapia.
El estudio, dirigido por el Dr. Jonathan Hernandez y el investigador Surajit Sinha, Ph.D., fue publicado en la revista Cancer Discovery el 31 de julio de 2025. Los hallazgos revelan que la proteína IMPACT bloquea a otra proteína llamada GCN1, la cual normalmente desencadena una respuesta de estrés que permite a las células cancerosas ocultarse de ciertas células inmunitarias.
Al interferir con esta respuesta de estrés, IMPACT activa el sistema inmunitario para combatir las células del cáncer. Aunque las células tumorales suelen dejar de producir IMPACT debido a cambios en su ADN, el equipo de investigación demostró que hacer que estas células vuelvan a producir la proteína ayudó a que la terapia de inhibidores de puntos de control inmunitario (ICI) eliminara células de cáncer de páncreas en ratones.
Esta terapia podría aplicarse a diversos tipos de tumores sólidos agresivos, ayudando a prevenir que el cáncer regrese al hacer que las células malignas sean más fáciles de identificar para el cuerpo.
Asimismo, este avance podría ayudar a identificar qué pacientes podrían beneficiarse de la inmunoterapia o de tratamientos orientados a inhibir una proteína específica vinculada al tumor.
En este contexto, la degradación dirigida de proteínas (TPD) se presenta como un paradigma emergente para combatir la inmunosupresión en la inmunoterapia contra el cáncer, especialmente en casos donde las proteínas responsables son difíciles de atacar mediante inhibidores convencionales y donde el bloqueo funcional por sí solo no logra una reversión sostenida.
Un estudio de laboratorio ha revelado que el humo del cigarrillo provoca un mayor daño en las células pulmonares en comparación con el vapor de los cigarrillos electrónicos.
Si bien se considera que vapear es menos dañino que el consumo de tabaco, esta práctica no está exenta de riesgos. En este sentido, se ha señalado que la exposición repetida a los penachos de vapor envejecidos podría impactar negativamente la salud pulmonar.
Damon Runyon impulsa la innovación de jóvenes científicos contra el cáncer
Damon Runyon se encuentra brindando apoyo a jóvenes científicos que impulsan la innovación en la investigación contra el cáncer, según reporta News-Medical.
Los ARN de vesículas extracelulares (EV-RNAs) representan una nueva esperanza para el diagnóstico y el tratamiento de la enfermedad inflamatoria intestinal (EII) crónica.
Estas moléculas presentan un potencial dual en el abordaje de la EII. Por un lado, pueden actuar como biomarcadores no invasivos, lo que facilitaría tanto el diagnóstico temprano como el monitoreo de la enfermedad.
Por otro lado, los EV-RNAs pueden funcionar como transportadores de ARN reguladores diseñados para combatir la inflamación, reparar la barrera epitelial y restablecer la homeostasis intestinal.
