La reciente pérdida del actor James Van Der Beek, el 11 de febrero de 2026 a los 48 años, ha servido como un recordatorio contundente de que el cáncer de colon ya no es una enfermedad exclusiva de los adultos mayores. Si bien casi el 95% de los cánceres colorrectales se diagnostican después de los 50 años, la incidencia en personas entre 15 y 40 años se ha duplicado entre 2000 y 2020.
Diversos estudios sugieren que este aumento está relacionado con la evolución de los hábitos alimenticios modernos, en particular el mayor consumo de alimentos ultraprocesados entre las generaciones más jóvenes. “En Francia, el 5,4% de los cánceres se deben a una alimentación desequilibrada, lo que representa casi 19.000 nuevos casos de cáncer que podrían evitarse cada año adoptando una mejor dieta”, estima la organización Cancer environnement.
Estos productos, ricos en azúcares añadidos, grasas saturadas, sal y aditivos, promueven la inflamación crónica del intestino y alteran el microbioma. A largo plazo, este entorno inflamatorio puede facilitar la aparición de pólipos precancerosos, un paso clave en el desarrollo del cáncer colorrectal.
Carnes procesadas, alcohol y sobrepeso
El Centro Internacional de Investigación sobre el Cáncer (CIIC), una agencia de la OMS, clasifica las carnes procesadas como “cancerígenas para los humanos”. Una porción diaria de 50 g aumentaría el riesgo de cáncer colorrectal en aproximadamente un 18%. Las carnes rojas se consideran, por su parte, “probablemente cancerígenas”.
Además, las cocciones a muy alta temperatura generan compuestos mutagénicos. El alcohol, clasificado como cancerígeno probado, también aumenta el riesgo, tal como recuerda la Sociedad Canadiense del Cáncer, al igual que el sobrepeso. Cada aumento de 5 kg/m² de IMC incrementa el riesgo en un 5%. Por el contrario, la actividad física regular, la limitación del tiempo sedentario y el abandono del tabaquismo contribuyen a reducir el riesgo.
Aliados para el colon
Las fibras alimentarias constituyen el principal factor protector. Cada aporte adicional de 10 g por día se asocia con una disminución del 7% del riesgo. Se encuentran en frutas, verduras, cereales integrales y legumbres.
Los productos lácteos también parecen ser protectores. Consumir 400 g al día se asocia con una reducción del 13% del riesgo. El yogur, en particular, es objeto de estudios recientes. Un metaanálisis realizado por investigadores del Massachusetts General Brigham sugiere que un consumo de al menos dos porciones semanales podría reducir en un 20% el riesgo de un tipo específico de cáncer de colon proximal. Sin embargo, los investigadores se muestran cautelosos, ya que ningún alimento constituye una solución milagrosa.
El cribado, una herramienta clave a partir de los 50 años
Detectado a tiempo, el cáncer colorrectal se cura en 9 de cada 10 casos. En Francia, se ofrece una prueba de detección de sangre en las heces cada dos años entre los 50 y los 74 años, y está cubierta al 100%. En caso de antecedentes familiares o síntomas, es imprescindible una consulta médica, independientemente de la edad.
Ante la progresión de las formas tempranas, los especialistas recuerdan que, más allá del cribado, la alimentación y el estilo de vida constituyen una palanca importante para la prevención.




