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Dieta

Salud

Aguacate y mango: la mezcla para prevenir infartos e ictus

by Editora de Salud abril 5, 2026
written by Editora de Salud

La incorporación de aguacate y mango en la alimentación diaria podría mejorar indicadores clave de la salud cardiovascular, especialmente en adultos con prediabetes, ayudando potencialmente a prevenir infartos o ictus.

El estudio de la dieta AM

Una investigación realizada por expertos del Instituto Tecnológico de Illinois, y publicada en la revista científica Journal of the American Heart Association, evaluó durante ocho semanas el efecto de una combinación específica de estas frutas sobre la presión arterial diastólica y la función vascular.

Los participantes del ensayo siguieron la denominada «dieta AM», que consistía en añadir a sus comidas y refrigerios diarios un aguacate Hass mediano y una taza de mango fresco. Para comparar los resultados, se utilizó un grupo de control que mantuvo un aporte calórico similar, pero sustituyó estas frutas por otros alimentos basados en carbohidratos.

Impacto en la función vascular y la presión arterial

Los resultados mostraron que quienes siguieron la dieta de aguacate y mango obtuvieron mejoras significativas en la función vascular, medida a través de la dilatación mediada por flujo (DMF). Este indicador, fundamental para evaluar la salud del endotelio y la capacidad de los vasos sanguíneos para dilatarse, aumentó un 6,7 %, mientras que el grupo de control registró una reducción del 4,6 %.

Asimismo, el estudio destacó descensos relevantes en la presión arterial diastólica, siendo estas mejoras especialmente notables entre los hombres.

Propiedades nutricionales

El beneficio de esta combinación reside en la densidad de nutrientes de ambas frutas. El aguacate aporta hasta 20 vitaminas y minerales, con un valor energético de 134 calorías por cada 100 gramos. Por su parte, el mango suma a la dieta vitamina C, compuestos bioactivos y fitoquímicos.

abril 5, 2026 0 comments
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Salud

Alimentos para el intestino: qué comer para una buena salud digestiva

by Editora de Salud abril 3, 2026
written by Editora de Salud

La salud del colon es un tema de creciente importancia, especialmente ante el aumento de casos de cáncer colorrectal, incluso en personas menores de 50 años. Según expertos, la dieta juega un papel fundamental en la prevención de esta enfermedad, y un nutriente en particular destaca: la fibra.

Pero, ¿qué come un gastroenterólogo para mantener su propia salud intestinal? El Dr. Arun Swaminath, jefe de gastroenterología en el Hospital Lenox Hill de Nueva York, recomienda una alimentación similar a la dieta mediterránea, minimizando el consumo de carne roja, priorizando las carnes blancas y el pescado, y limitando el alcohol. Reconoce que, debido a los estilos de vida ocupados y la accesibilidad, una alimentación saludable no siempre es perfecta.

Además de la fibra, los expertos señalan la importancia de evitar los alimentos procesados y las bebidas azucaradas. La fibra ayuda a mantener un sistema digestivo regular, facilitando la evacuación intestinal y reduciendo la irritación o daño en el revestimiento intestinal. También alimenta a las bacterias beneficiosas del intestino, contribuyendo a un equilibrio saludable y reduciendo la inflamación, un factor que puede contribuir al desarrollo del cáncer.

Aunque la información específica sobre los 7 alimentos que un gastroenterólogo consume regularmente no está disponible, se enfatiza la importancia de una dieta rica en fibra y basada en alimentos frescos y naturales para promover la salud del colon.

abril 3, 2026 0 comments
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Salud

Alimentos que arruinan tu sueño: Qué comer y qué evitar

by Editora de Salud marzo 26, 2026
written by Editora de Salud

La especialista en medicina natural, Pilar Mora, ha señalado que ciertos alimentos podrían estar interfiriendo con la calidad de nuestro sueño. Entre estos, destaca el consumo de pan, vino y café.

Por otro lado, la especialista recomendó considerar qué alimentos consumir antes de acostarse para favorecer un descanso reparador.

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marzo 26, 2026 0 comments
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Salud

Fibra: ¿Cuánta necesitas y qué es el Fibermaxxing?

by Editora de Salud marzo 24, 2026
written by Editora de Salud

Muchas personas consideran que aumentar el consumo de fibra puede mejorar la digestión, promover la sensación de saciedad y contribuir al control del peso.

¿Cuánta fibra necesita realmente el organismo? ¿Es perjudicial consumir demasiada fibra? Es importante aumentar la ingesta de fibra de manera gradual y razonable, evitando seguir tendencias extremas.

Lo más importante es mantener una dieta equilibrada que se adapte a las necesidades individuales de cada persona.

¿Qué es el “Fibermaxxing”?

El término “fibermaxxing” se refiere al aumento intencional de la cantidad de fibra en la dieta, ya sea a través de alimentos naturales o suplementos.

El objetivo principal de este enfoque alimenticio es favorecer la salud digestiva, especialmente la microbiota intestinal, y también puede contribuir al control del peso.

En plataformas de redes sociales como TikTok, se comparten diversas estrategias para aumentar la ingesta de fibra, como añadir avena al desayuno, incorporar legumbres a las comidas o aumentar el consumo de frutas y verduras. En Vietnam, esta tendencia también está generando debate en comunidades interesadas en la nutrición y los estilos de vida saludables.

Sin embargo, más allá de seguir una tendencia específica, es fundamental mantener una dieta equilibrada rica en verduras, frutas y cereales integrales, fuentes naturales de fibra que ya forman parte de la alimentación de muchas familias.

¿Cuánta fibra necesita el cuerpo?

Según las recomendaciones nutricionales internacionales, los adultos deberían consumir entre 25 y 30 gramos de fibra al día.

Específicamente, algunas guías nutricionales sugieren:

Las mujeres menores de 50 años deben consumir alrededor de 25 gramos de fibra diarios.

– Las mujeres mayores de 50 años deberían consumir aproximadamente 21 gramos al día.

– Los hombres generalmente necesitan una mayor cantidad de fibra, entre 30 y 38 gramos diarios, dependiendo de su edad.

La fibra no solo contribuye a mantener un sistema digestivo saludable y a reducir el estreñimiento, sino que también ayuda a estabilizar los niveles de azúcar en la sangre, controlar el colesterol y generar una sensación de saciedad, factores importantes para una buena salud a largo plazo.

¿Es perjudicial para la salud consumir demasiada fibra?

Si bien la fibra ofrece numerosos beneficios, aumentar su consumo demasiado rápido o en cantidades excesivas puede provocar problemas digestivos.

Consumir más de 50 gramos de fibra al día puede, en algunos casos, causar síntomas como hinchazón, gases o molestias gastrointestinales, especialmente en personas que no están acostumbradas a una dieta rica en fibra.

Además, un consumo excesivo de fibra durante un período prolongado podría disminuir la capacidad del cuerpo para absorber ciertos nutrientes.

Por lo tanto, si se desea aumentar la cantidad de fibra en la dieta, es recomendable hacerlo de forma gradual para permitir que el cuerpo se adapte. Asimismo, es crucial beber suficiente agua, ya que la fibra necesita hidratación para facilitar la digestión y la eliminación. La falta de agua, incluso con una alta ingesta de fibra, puede empeorar el estreñimiento.

Formas sencillas de añadir fibra a tus comidas diarias.

Según los expertos en nutrición, la mejor manera de asegurar que el cuerpo reciba suficiente fibra es mantener una dieta variada a base de alimentos naturales.

Algunos pequeños hábitos pueden ayudar a aumentar el consumo diario de fibra:

– Prioriza los cereales integrales sobre los cereales refinados.

– Incluye al menos un alimento rico en fibra en cada comida.

– Aumenta gradualmente tu consumo de fibra para permitir que tu sistema digestivo se adapte.

– Incorpora a tu dieta alimentos ricos en fibra como lentejas, soja, frijoles mungo u otras legumbres.

En la gastronomía vietnamita, muchos alimentos son excelentes fuentes de fibra, como la espinaca acuática, la mostaza verde, el brócoli, el boniato, el plátano, la manzana y diversos tipos de legumbres. Simplemente aumentar la cantidad de frutas y verduras en las comidas diarias puede mejorar significativamente la ingesta de fibra.

Fuente: https://tuoitre.vn/an-nhieu-chat-xo-theo-trao-luu-fibermaxxing-co-that-su-tot-20260323233730718.htm

marzo 24, 2026 0 comments
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Salud

Terapia Personalizada y Ritmo Cardíaco: Alimentación e Integradores

by Editora de Salud marzo 19, 2026
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Terapias personalizadas para el corazón: avances en el tratamiento del síndrome de QT largo

La posibilidad de adaptar el tratamiento al genotipo de cada paciente es un avance significativo en cardiología, especialmente en el síndrome de QT largo. Actualmente, se reconoce que diferentes mecanismos subyacentes a esta condición requieren enfoques terapéuticos distintos. En particular, en las formas relacionadas con el gen SCN5A, el uso de fármacos dirigidos como la mexiletina ha demostrado reducir considerablemente el riesgo de eventos graves e incluso impactar en la mortalidad.

Sin embargo, la terapia farmacológica ya no es la única opción. Se están desarrollando estrategias de terapia génica para corregir el defecto biológico que causa arritmias hereditarias severas, como la taquicardia ventricular polimórfica catecolaminérgica. Esto representa un cambio de paradigma, pasando de la gestión del riesgo a la intervención en la causa de la enfermedad.

Ante estos nuevos enfoques terapéuticos, la alimentación adquiere una relevancia especial. Si se considera que el riesgo de arritmias depende de la interacción entre la genética y el entorno, es fundamental prestar atención a lo que consumimos diariamente. El corazón es un órgano eléctrico cuyo funcionamiento depende de un delicado equilibrio de corrientes iónicas. Ciertas sustancias presentes en los alimentos, suplementos o bebidas pueden influir en este equilibrio, directa o indirectamente. Aunque en la mayoría de las personas estos efectos son mínimos, en aquellos con una predisposición eléctrica preexistente, incluso un estímulo aparentemente pequeño puede tener un impacto significativo.

Un estudio reciente realizado por un equipo de investigación destaca los posibles riesgos asociados al consumo de algunos suplementos naturales. Existe una creencia errónea de que lo natural es automáticamente seguro. En la práctica clínica, a menudo se observa que los pacientes desconfían de los medicamentos ampliamente estudiados y regulados, pero son más propensos a tomar suplementos o productos herbales por considerarlos inofensivos. Sin embargo, muchas sustancias de origen natural tienen efectos farmacológicos reales que pueden interferir con los canales iónicos cardíacos, alterar el equilibrio electrolítico o interactuar con fármacos antiarrítmicos. En un corazón genéticamente predispuesto, incluso variaciones aparentemente modestas pueden ser relevantes.

Por lo tanto, es necesaria una atención especial a los suplementos de venta libre, ya que son fácilmente accesibles, a menudo se toman sin supervisión médica y rara vez se consideran “medicamentos” por los propios pacientes. No obstante, algunos de estos productos contienen sustancias que pueden afectar la repolarización cardíaca o modificar el efecto de las terapias en curso. El objetivo no es demonizar los suplementos, sino reconocer que no son neutros. Pueden no tener ningún efecto significativo en una persona sana, pero en un paciente con una enfermedad arrítmica pueden convertirse en un factor a considerar cuidadosamente. El trabajo de revisión, realizado junto al Dr. Matteo Floriano, nutricionista, surge de la necesidad de estudiar rigurosamente la interacción entre la alimentación, los suplementos y el riesgo de arritmias, evitando tanto el alarmismo como la subestimación.

marzo 19, 2026 0 comments
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Salud

Longevidad: ¿Qué dieta es mejor para vivir más años?

by Editora de Salud marzo 16, 2026
written by Editora de Salud

Hace más de diez años, mi laboratorio publicó los resultados de un estudio sobre el consumo de altas dosis de proteínas, particularmente las de origen animal, en Estados Unidos: se asoció con un fuerte aumento de la mortalidad por todas las causas, especialmente por cáncer, en comparación con la parte de la población que consumía pocas proteínas.

En cualquier caso, este efecto desaparecía en las personas mayores, es decir, una persona de 75 años que comía pocas proteínas no vivía en promedio más, y quizás vivía menos, que quien hacía un consumo al menos moderado. En un programa de televisión estadounidense, un médico-periodista, mientras comentaba nuestro estudio, dijo: «¿Pocas proteínas en personas de mediana edad, más altas en las ancianas? ¡Estoy confundido!».

En 24 horas, en el sitio web de ese canal de televisión y en muchos otros sitios, hubo miles de comentarios, casi todos negativos, en contra nuestra. Las personas que comían carne estaban enojadas porque pensaban que queríamos quitársela, mientras que los veganos estaban contrariados porque creían que estábamos concluyendo que los ancianos debían comer carne para vivir mucho tiempo. Nadie estaba contento porque los datos sugerían una complejidad inesperada. Es posible, por lo tanto, que solo después de cierta edad la carne tenga un efecto protector porque ayuda a prevenir la fragilidad.

Muchos lectores de este artículo se identificarán con el grupo de los escépticos, ya sean veganos o personas que comen carne, o con el de los profesionales confundidos. Sin embargo, para nuestra salud, es necesario abordar esta complejidad con la ayuda de nutricionistas o médicos expertos en nutrición. De hecho, un estudio recién publicado en la American Journal of Clinical Nutrition confirma la importancia de adaptar la composición de la dieta a diferentes fases de la vida, después de estudiar la probabilidad de que 5.203 personas mayores de 80 años lleguen a los 100 años.

Los participantes fueron divididos en grupos: omnívoros y vegetarianos y luego en subcategorías de pesco-vegetarianos (+ pescado), ovo-lacto-vegetarianos (+ huevos y lácteos) y veganos. En comparación con los omnívoros, los vegetarianos tenían una probabilidad de alcanzar los 100 años reducida en un 20% aproximadamente y los veganos en un 30%. Por el contrario, las personas vegetarianas que también comían pescado o huevos y leche tenían una probabilidad de alcanzarlo similar a la de los omnívoros.

Aquel médico de la televisión estadounidense diría que todo esto ya es muy complicado. Pero la historia se vuelve aún más compleja porque, cuando los mayores de 80 años estudiados fueron divididos según su peso, solo los vegetarianos con bajo peso (IMC menor de 18.5) tenían una posibilidad reducida de llegar a los 100 años, mientras que los que tenían un peso normal no. Es interesante destacar que los veganos de peso normal tenían una probabilidad de alcanzar los 100 años inferior en un 25%, aunque esta reducción no era estadísticamente significativa, es decir, debería ser confirmada o no por estudios más amplios.

Entre los ancianos de peso normal, aquellos cuya supervivencia se acercaba más a la de los omnívoros eran los pesco-vegetarianos. Además, el consumo diario de verduras, pero no el de frutas, era el único factor asociado a una probabilidad de éxito doble en convertirse en centenario.

Estos datos confirman, por lo tanto, las recomendaciones de la Dieta de la Longevidad que sugiere que, después de los 65-70 años, una dieta omnívora o pesco-vegetariana sana con alto consumo de verduras es ideal, pero que también una dieta vegetariana puede ser buena, si la persona mantiene un peso normal y presta atención a consumir una cantidad suficiente pero no excesiva de proteínas.

16 marzo 2026

© RIPRODUZIONE RISERVATA

marzo 16, 2026 0 comments
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Salud

Dieta y Demencia: Omega 3 y Antioxidantes Protegen el Cerebro

by Editora de Salud marzo 1, 2026
written by Editora de Salud

Una dieta rica en omega 3 y antioxidantes podría reducir el riesgo de demencia, según estudios recientes.

Investigaciones médicas recientes, difundidas el 25 de febrero de 2026, vinculan el consumo de pescado azul, verduras de hoja verde, bayas y granos integrales con un menor deterioro cognitivo y un riesgo reducido de Alzheimer. Esta recomendación se basa en evidencia científica sobre nutrientes clave para la salud cerebral a largo plazo.

El cerebro, a pesar de representar solo el 2% del peso corporal, utiliza aproximadamente el 20% del oxígeno que consumimos, según un estudio publicado en la revista Neuron. Este alto consumo energético implica que el 20% de las calorías que ingerimos se destinan a su funcionamiento.

Entre los nutrientes más destacados se encuentran los ácidos grasos omega 3, especialmente el EPA y el DHA. La Dra. Krystal López, médica de atención primaria en el Hospital Houston Methodist, explica: “Las grasas omega-3 son neuroprotectoras y ayudan a mantener la estructura de las membranas neuronales, lo cual es fundamental para la comunicación y el funcionamiento de las células cerebrales”. Una baja ingesta de omega 3 se ha relacionado con el deterioro cognitivo asociado a la edad y un mayor riesgo de Alzheimer.

Las vitaminas del complejo B, en particular el folato, también juegan un papel importante en la función cognitiva. La Dra. López señala: “Las vitaminas del complejo B, especialmente el folato, contribuyen considerablemente a la función cognitiva y, en algunos casos de deterioro cognitivo leve, han demostrado ralentizar ciertos tipos de atrofia cerebral”. Los bajos niveles de estas vitaminas se asocian con un deterioro de la función cerebral y mayores concentraciones de homocisteína, un aminoácido vinculado con la demencia.

El estrés oxidativo es otro factor relevante, ya que el cerebro es particularmente vulnerable a él. “Los antioxidantes ayudan a proteger contra este daño, por eso los alimentos de origen vegetal son tan importantes para la salud cerebral”, afirma la Dra. López. Los antioxidantes y fitonutrientes, como los flavonoides presentes en frutas y verduras, pueden atravesar la barrera hematoencefálica y se asocian con un menor deterioro cognitivo.

Además, se ha observado que los niveles bajos de vitamina D se relacionan con el deterioro cognitivo, y la colina, un nutriente esencial, está vinculada al aprendizaje, la memoria y la regulación del estado de ánimo.

Entre los alimentos recomendados se encuentran las bayas, las verduras de hoja verde, los mariscos, las nueces, las semillas, los frijoles, las lentejas y los granos integrales. La Dra. López destaca que “las bayas son antioxidantes que ayudan a proteger contra el envejecimiento cerebral al reducir el estrés oxidativo e incluso podrían inhibir la deposición de beta-amiloide observada en el Alzheimer”. En cuanto al pescado azul, señala que “aporta omega-3 con propiedades antiinflamatorias y contribuye a la estructura de las membranas neuronales, esencial para la memoria y la función ejecutiva”.

Esta es la dieta que le ayudará a prevenir la demencia, enfermedades neurodegenerativas y el deterioro cognitivo

Un estudio realizado en febrero de 2026, con un seguimiento de 40 años, encontró que consumir entre dos y tres tazas diarias de café o té con cafeína se asoció con una menor probabilidad de desarrollar demencia, en comparación con un bajo consumo o la ausencia de cafeína.

La dieta MIND, que combina los patrones de alimentación mediterránea y DASH, propone porciones específicas de granos integrales, verduras, frutos secos, frijoles, bayas, pescado y aceite de oliva. Asimismo, recomienda limitar el consumo de mantequilla, queso, alimentos fritos, postres y carne roja. La Dra. López advierte que “los alimentos ricos en grasas saturadas, azúcares añadidos y un alto grado de procesamiento aumentan el estrés oxidativo y se asocian con un mayor riesgo de deterioro cognitivo en comparación con las dietas ricas en proteínas magras y grasas poliinsaturadas”.

En resumen, la evidencia indica que una dieta rica en omega 3, antioxidantes, vitaminas del complejo B y alimentos de origen vegetal se asocia con una mejor función cognitiva y un menor riesgo de demencia. Se recomienda priorizar el pescado, las verduras de hoja verde, las bayas, las legumbres, los granos integrales y el aceite de oliva, y moderar el consumo de grasas saturadas y productos ultraprocesados.

Fuente: Notipress

redaccion@diariocambio22.mx

KXL/GCH

marzo 1, 2026 0 comments
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Salud

Dieta Mima Diguno: Remisión de Enfermedades Autoinmunes

by Editora de Salud febrero 23, 2026
written by Editora de Salud

Recientemente, hemos publicado un estudio en modelos animales que demostró que los ciclos de ayuno pueden estimular la activación de células madre, promoviendo la regeneración del sistema inmunológico. Tras esta publicación, en 2015, recibí un correo electrónico de Jenni Russell, periodista del Times de Londres. Estaba desesperada. Llevaba 20 años sufriendo de una enfermedad autoinmune intestinal, cuyos síntomas habían empeorado después de la quimioterapia y su vida dependía de cuatro fármacos inmunosupresores.

Cuando intentó dejar de tomarlos, terminó en el hospital. En ese momento, ya estábamos realizando experimentos en modelos animales que desarrollaban una autoinmunidad intestinal similar a la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa. A pesar de haberle advertido que aún no había estudios en humanos y que era arriesgado, Jenni estaba exhausta y probó inmediatamente los ciclos de ayuno. En un artículo en el Times, escribió: «No tenía nada que perder, solo paciencia y un poco de peso».

Después de cuatro ciclos de 3 a 4 días de ayuno, dejó de tomar medicamentos y los síntomas de la enfermedad autoinmune desaparecieron.

Cuatro años después, publicamos los resultados de los ciclos de dieta mima ayuno en modelos animales con autoinmunidad intestinal, demostrando su acción tanto antiinflamatoria como regenerativa. También destacamos que, si bien el ayuno con agua tenía algunos beneficios parciales, la dieta mima ayuno tenía efectos más amplios contra la enfermedad, en parte debido a los prebióticos en la dieta y su efecto sobre la microbiota.

Los estudios de laboratorio y los resultados en pocos pacientes están lejos de convencer a la comunidad científica: se necesitaban estudios clínicos aleatorios. Como el realizado en 2025 con 32 pacientes, donde el Dr. Damas y sus colegas de la Universidad de Miami demostraron que, en pacientes con colitis ulcerosa, dos ciclos de dieta mima ayuno redujeron la gravedad de la enfermedad: el 57% de los pacientes mejoró notablemente en el grupo que siguió la dieta mima ayuno en combinación con medicamentos, en comparación con el 35% en el grupo tratado solo con medicamentos.

Otro estudio en casi 100 pacientes con la enfermedad de Crohn en la Universidad de Stanford, recién publicado en la revista Nature Medicine por el Dr. Sinha y sus colegas, concluye que un 64% de los pacientes que recibieron tanto medicamentos como dieta mima ayuno lograron la remisión clínica, es decir, la desaparición o fuerte reducción de la enfermedad, en comparación con solo el 37% de los que recibieron solo medicamentos. En estos pacientes, la reducción de la inflamación indicaba que lo que habíamos observado hace 10 años en modelos animales parece ocurrir en la mayoría de los pacientes con Crohn.

Por ejemplo, la reducción de al menos el 50% de la calprotectina en las heces, que se utiliza para estimar la inflamación intestinal, se observó en el 37% de los pacientes que recibieron también la mima ayuno, pero solo en el 6% de los que usaron solo medicamentos. Claramente, se necesitan estudios clínicos más amplios para confirmar estos resultados. Sin embargo, la combinación de datos de modelos animales y humanos sugiere que la dieta mima ayuno es muy prometedora para ayudar a los pacientes no solo con enfermedades intestinales inflamatorias, sino también con otras enfermedades autoinmunes.

Es evidente que la dieta mima ayuno probablemente tendrá un efecto temporal si el paciente que sufre de una enfermedad inflamatoria vuelve a estar expuesto a los factores que la causaron originalmente. Por ejemplo, si la mima ayuno condujera a una remisión de la enfermedad en un celíaco y esa persona consumiera gluten, la enfermedad podría regresar.

Después de 30 años de su diagnóstico de enfermedad inmunitaria, Jenni continúa siendo una firme defensora del ayuno, aunque yo sostengo que debe estandarizarse y regularse como los medicamentos.

febrero 23, 2026 0 comments
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Salud

Cerebro y Alimentación: Cómo Proteger tu Memoria y Concentración

Opciones alternativas:

  • Alimenta tu Cerebro: Dieta y Función Cognitiva
  • Dieta para el Cerebro: Mejora tu Memoria y Concentración
  • Salud Cerebral: Los Errores Alimenticios a Evitar
  • Comida y Cerebro: Claves para una Mente Ágil

by Editora de Salud febrero 22, 2026
written by Editora de Salud

Cada comida es mucho más que una rutina: es una decisión que puede proteger o poner en riesgo el cerebro. Investigaciones del National Institutes of Health (NIH) y especialistas en neurociencias advierten que los hábitos alimenticios cotidianos influyen directamente en la memoria, la concentración y el riesgo de deterioro cognitivo, convirtiendo al plato diario en un factor clave para la salud mental a largo plazo.

Más allá de las tendencias dietéticas, saltarse el desayuno, abusar de productos ultraprocesados, descuidar la variedad nutricional o la hidratación pueden afectar la agudeza mental y la salud neuronal a cualquier edad.

Expertos citados por EatingWell recalcan que la función cerebral no depende solo de factores genéticos o del paso del tiempo, sino también de pequeñas elecciones diarias frente al plato. Desde el tipo de alimentos hasta los horarios, cada detalle suma o resta en la balanza de la lucidez mental.

Por eso, identificar los errores más comunes y conocer las estrategias avaladas por la literatura médica resulta clave para quienes buscan preservar la claridad y el rendimiento cognitivo a lo largo de la vida.

Entre los hábitos más perjudiciales para la función cognitiva figura saltar comidas, en especial el desayuno. Según investigaciones citadas por EatingWell y revisadas por el NIH, quienes omiten esta primera comida presentan una mayor velocidad de deterioro mental al avanzar la edad.

El doctor Russell P. Sawyer, neurólogo de la Universidad de Cincinnati, explicó al medio que tanto el horario como la calidad de las comidas influyen directamente en la energía mental y la capacidad de concentración. Recomienda desayunar poco después de despertar y evitar cenar tarde para mantener los ritmos biológicos en equilibrio.

El consumo habitual de alimentos ultraprocesados representa otro riesgo significativo para el cerebro. De acuerdo con Sawyer, estos productos contienen altos niveles de azúcares añadidos, grasas saturadas, sodio y aditivos que promueven procesos inflamatorios crónicos.

El consumo habitual de alimentos ultraprocesados eleva la inflamación cerebral y aumenta el riesgo de enfermedades neurodegenerativas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Según lo publicado por el NIH, la inflamación prolongada está asociada a un mayor riesgo de deterioro cognitivo y enfermedades neurodegenerativas. Además, los ultraprocesados suelen aportar escasos antioxidantes, lo que limita la presencia de compuestos neuroprotectores en la dieta.

Modificar estos hábitos posibilita mejoras notables. EatingWell recomienda sustituir refrescos por agua con gas y elegir frutos secos en vez de aperitivos procesados, dos estrategias sencillas para reducir la exposición a ingredientes nocivos y aumentar el consumo de nutrientes beneficiosos.

La evidencia científica apoya patrones como la dieta mediterránea, la DASH y la MIND, que priorizan vegetales, frutas, cereales integrales, legumbres, frutos secos, aceite de oliva y pescado azul. Estos modelos se asocian a un menor riesgo de deterioro cognitivo, según estudios publicados por la Harvard T.H. Chan School of Public Health y el NIH.

El doctor Sawyer indicó que suelen recomendar estos patrones, especialmente los bajos en sal, a quienes buscan fortalecer la salud cerebral y reducir el riesgo de demencia.

La dieta mediterránea y la
La dieta mediterránea y la DASH, recomendadas por científicos, priorizan vegetales, frutas y pescado azul para prevenir el deterioro cognitivo (Imagen ilustrativa Infobae)

Mantener una dieta con baja variedad y pobre en alimentos ricos en nutrientes también afecta la memoria y la claridad mental. La clave está en asegurar el aporte adecuado de vitaminas, minerales y compuestos antioxidantes que protegen las células nerviosas.

Los expertos consultados por EatingWell coinciden en que no hace falta una transformación radical de la dieta para proteger el cerebro. Recomiendan constancia, equilibrio y cambios graduales, como:

  • Mantener horarios regulares de comida y evitar saltarse el desayuno.
  • Reemplazar bebidas azucaradas por agua o agua con gas.
  • Preferir frutos secos y semillas frente a snacks ultraprocesados.
  • Incorporar una mayor variedad de alimentos integrales.
  • Asegurar la presencia de pescado azul dos veces por semana.
  • Monitorizar la hidratación diaria y ajustar la ingesta de agua según la actividad y el clima.

En todos los casos, la suma de pequeños cambios alimenticios sostenidos en el tiempo puede traducirse en beneficios concretos para la memoria, la atención y la salud cerebral general.

El consumo insuficiente de pescado azul limita el aporte de omega-3 EPA y DHA, fundamentales para la comunicación neuronal. Para cubrir este requerimiento, se recomienda incorporar dos porciones semanales de pescados como salmón, sardinas o caballa.

Consumir pescado azul al menos
Consumir pescado azul al menos dos veces por semana asegura el aporte de omega-3 necesario para la comunicación neuronal y la salud cerebral (Imagen Ilustrativa Infobae)

Además, mantener una hidratación adecuada resulta clave: el cerebro está compuesto en un 75% por agua y la deshidratación, incluso leve, puede afectar la claridad mental y el rendimiento cognitivo. Se sugiere beber agua a intervalos regulares y controlar que la orina sea de color amarillo pálido.

febrero 22, 2026 0 comments
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Salud

Cerebro e Intestino: El Diálogo Clave para la Salud

by Editora de Salud febrero 22, 2026
written by Editora de Salud

El cerebro y el intestino mantienen una comunicación constante, un diálogo complejo que involucra nervios, hormonas, el sistema inmunitario y la microbiota. Actualmente, se investiga cómo intervenir en este eje para tratar diversas patologías.

Constantemente se produce una conversación entre el cerebro y el intestino, en ambos sentidos. Se trata de un intercambio complicado, del cual apenas estamos comenzando a comprender algunas “palabras”, pero que numerosos estudios científicos ya identifican como uno de los ejes fundamentales para el bienestar general.

¿Cómo se influyen mutuamente?

El intestino funciona como un órgano de frontera, ya que es una interfaz directa con el exterior a través de lo que comemos. La dieta, a su vez, modifica las poblaciones de bacterias que lo habitan, el llamado microbiota, y con ellas las señales que llegan al cerebro a través de las vías que “ascienden” al sistema nervioso central y que también viajan en sentido contrario, llevando información al intestino.

Como resultado, si el intestino está desequilibrado, el cerebro sufre, y si la mente no está tranquila, el intestino también se ve afectado. Las alteraciones del microbiota intestinal están asociadas a muchas enfermedades neurológicas y psiquiátricas, y la ansiedad y el estrés influyen en trastornos gastrointestinales como el síndrome del intestino irritable.

La evidencia de la necesidad de que la cabeza y el estómago “hablen” bien para mantenerse saludables es considerable, como lo demuestran los estudios realizados en el marco de Mnesys, el programa de investigación en neurociencia más grande de Italia y Europa. Las investigaciones más recientes han logrado identificar muchos mecanismos a través de los cuales, por ejemplo, la inflamación intestinal llega hasta el cerebro, recorriendo el eje que conecta ambos órganos, e hipotetizar posibles “frenos” para aplicar.

El “segundo cerebro”

El intestino se ha denominado desde hace tiempo el “segundo cerebro”: a finales de los años 90, en la Universidad de Columbia de Nueva York, se elaboró la teoría de los dos cerebros tras el descubrimiento de que en el abdomen se “esconden” unos cien millones de neuronas.

Las neuronas en el intestino son solo un poco más de una décima parte de las que tenemos en el cerebro, pero aún así son suficientes para que percibamos emociones como las “mariposas en el estómago” o los calambres ante un evento estresante. Esto se debe a que estas neuronas no están aisladas, sino estrechamente conectadas con el sistema nervioso central.

Tres canales

Precisamente, el eje intestino-cerebro es el que, en el marco del programa Mnesys de investigación en Neurociencias, ha sido estudiado a fondo por Amedeo Amedei del Departamento de Medicina Experimental y Clínica de la Universidad de Florencia: “Es un sistema de comunicación en dos direcciones muy complejo, en el que la información viaja a través de tres canales”, explica el experto.

“Existe una vía nerviosa, que a través del nervio vago y el sistema nervioso en el intestino permite enviar al cerebro señales sensoriales y funcionales; existe también una vía endocrino-metabólica, que a través de hormonas y sustancias producidas por el microbiota intestinal, por ejemplo los ácidos grasos de cadena corta, influye en el metabolismo, la inmunidad y de forma indirecta también en el cerebro; por último, existe una tercera vía de comunicación basada en la inmunidad, porque el intestino es una de las principales interfaces inmunológicas del organismo (lo que introducimos por la boca llega aquí y es reconocido y gestionado por “células guardianas” inmunitarias de cuyas paredes intestinales son riquísimas, ndr), puede por lo tanto influir en el estado inflamatorio de todo el cuerpo, incluido el cerebro. Estas tres vías de comunicación están integradas y ninguna, por sí sola, explica el funcionamiento del eje cerebro-intestino”.

Enfermedades relacionadas

Este eje, sin embargo, es indispensable para estar bien: las alteraciones de la comunicación entre los “dos cerebros” están implicadas en diversas patologías, como por ejemplo el síndrome del intestino irritable, donde la ansiedad y el estrés modulan la sensibilidad y los movimientos del intestino, pero también la percepción del dolor, y en los trastornos de ansiedad y depresión, donde existen asociaciones entre perfiles específicos del microbiota y la patología. El eje intestino-cerebro parece alterado también en enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson, el Alzheimer, la esclerosis múltiple, la esclerosis lateral amiotrófica: lo prueban investigaciones en modelos animales, donde se ha visto que las alteraciones del microbiota y de la barrera intestinal pueden influir en la inflamación en el cerebro y en la progresión de la enfermedad.

Como especifica Amedei, sin embargo, “en el hombre la situación es más complicada y es difícil establecer con certeza la dirección de la relación causa-efecto, también porque estas mismas enfermedades modifican profundamente el intestino, la dieta, el estilo de vida. En otros términos, la asociación entre el funcionamiento del eje intestino-cerebro y diversas patologías neurológicas y psiquiátricas existe, pero aún no somos capaces de traducirla en medios para hacer diagnósticos o terapias”.

Bacterias, hongos y virus

Los focos de atención están puestos en uno de los elementos de diálogo potencialmente modificables, es decir, el microbiota intestinal y las señales que envía al cerebro: esta enorme población de bacterias, hongos y virus con la que convivimos (el número de células totales se estima en diez veces el de nuestro cuerpo, con un peso total que puede llegar a 1,5 kilos) se considera hoy uno de los principales eslabones de unión entre el cerebro y el intestino gracias a las sustancias que produce, las interacciones con la barrera intestinal y el control de la respuesta inmunitaria.

“El microbiota modula la calidad y la intensidad de las señales del intestino al cerebro”, observa Amedei. “Cuando hay equilibrio, la barrera intestinal es más eficiente y la respuesta inmune más controlada; si hay un desequilibrio, la llamada disbiosis, y sobre todo si se vuelve persistente, la permeabilidad del intestino a lo que llega del exterior puede aumentar, incrementando las señales inflamatorias, con posibles repercusiones en la función inmunitaria y en la comunicación con el cerebro. El microbiota es muy dinámico y se ve influenciado cada día por lo que comemos, los fármacos, los hábitos, el estrés: hoy, más que intervenir directamente, el objetivo es preservar su equilibrio”.

Nuevas correlaciones

Lograrlo significa hacer que el intestino y el cerebro dialoguen mejor, protegiendo quizás contra las patologías en las que se ha encontrado una asociación con las alteraciones del microbiota. Como sin embargo subraya Amedei: “En el hombre han surgido muchas correlaciones entre perfiles microbianos, metabolitos y marcadores de inflamación en varias enfermedades, pero demostrar su significado clínico es un desafío aún abierto”.

En la Universidad de Florencia, por ejemplo, se está estudiando el microbiota en personas con esclerosis lateral amiotrófica y se han demostrado anomalías en las poblaciones bacterianas fecales y orales de personas con dependencia de la cocaína, en las que también se está evaluando si la abstinencia inducida por una estimulación magnética transcraneal repetida devuelve el microbiota a perfiles más “saludables”, pero, como añade el experto: “Se necesita mucha prudencia porque los factores que influyen en el microbiota son realmente muchos. El posible vínculo común entre las enfermedades neurológicas en las que se han visto anomalías del microbiota es probablemente la inflamación intestinal: las alteraciones de la función de barrera del intestino y una mayor inflamación de la mucosa, conectadas a las alteraciones del microbiota, pueden amplificar señales que en personas predispuestas contribuyen a modular la inflamación también a nivel del sistema nervioso central”, concluye Amedei.

febrero 22, 2026 0 comments
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