Greenvit presentará un nuevo suplemento para la salud intestinal y metabólica en Vitafoods Europe 2026, el evento líder en innovación nutracéutica que se celebrará en Barcelona del 5 al 7 de mayo. La empresa polaca, con más de 15 años de experiencia en biotecnología y desarrollo de ingredientes, destacará su formulación dirigida al apoyo de la digestión y el metabolismo, aprovechando su experiencia en extractos botánicos de alta calidad. Como fabricante directo con instalaciones certificadas internacionalmente (FSSC 22000, HACCP, GMP+, HALAL, KOSHER), Greenvit garantiza control total de calidad desde la materia prima hasta el producto final. Su participación incluirá la presentación de su extracto Aronvit, reconocido como el número uno mundial en extracto de aronia con etiqueta limpia, estandarizado en antocianinas y polifenoles. La compañía también ofrecerá información sobre sus servicios de fabricación por contrato, desarrollo de productos y selección de materias primas para las industrias de suplementos dietéticos, alimentos funcionales y cosméticos.
Metabolic Health
Enfermedades hepáticas: Lancet prevé 2.000 millones de afectados para 2050
Aumento alarmante de la enfermedad hepática metabólica: proyecciones llegan a 1,800 millones de casos para 2050
Un reciente estudio publicado en la revista The Lancet Gastroenterology & Hepatology ha revelado datos preocupantes sobre la prevalencia de la enfermedad hepática esteatótica asociada a disfunción metabólica (MASLD, por sus siglas en inglés), anteriormente conocida como enfermedad del hígado graso no alcohólico (NAFLD).

Según la investigación, en 2023 ya había 1,300 millones de personas afectadas por esta condición a nivel global. Sin embargo, las proyecciones indican que esta cifra podría aumentar más del 38 por ciento, alcanzando los 1,800 millones de casos para el año 2050.
Factores de riesgo y tendencias regionales
El estudio destaca que el incremento de esta enfermedad está impulsado principalmente por el aumento de factores de riesgo metabólicos modificables, entre los que destacan la obesidad y los niveles elevados de azúcar en sangre. Estos elementos, vinculados estrechamente a los hábitos alimenticios y el estilo de vida, están exacerbando la crisis de salud hepática.
En términos regionales, India ha experimentado un crecimiento significativo en la prevalencia de MASLD, registrando un aumento del 23.19 por ciento entre 1990 y 2023.
La MASLD se ha consolidado como una de las enfermedades hepáticas más frecuentes en todo el mundo, generando retos considerables tanto en el ámbito de la salud pública como en el económico.
A veces, notar cambios sutiles en tu cuerpo puede ser la primera señal de que tu resistencia a la insulina está mejorando, incluso antes de que los análisis de laboratorio muestren una diferencia. Recientemente, una persona preguntó en Quora: “¿Cuáles son algunas señales notables en tu cuerpo que sugieran que tu resistencia a la insulina está mejorando, como cambios en la piel o el peso?”. Para comprenderlo, nos pusimos en contacto con el Dr. (Col) Vijay Dutta, Director de Medicina Interna y Servicios Respiratorios, ISIC Multispecialty Hospital, Delhi, quien dijo: “Además de los informes de laboratorio, el cuerpo generalmente proporciona indicaciones tempranas de que la resistencia a la insulina está mejorando. Entre las primeras transformaciones que las personas pueden sentir está un aumento en los niveles de energía: las personas ya no son tan propensas a sentirse cansadas durante el día y también experimentan menos bajones de energía después de una comida”.
Otras señales tempranas incluyen “una disminución de los antojos, en particular de alimentos azucarados y ricos en carbohidratos. La calidad del sueño también puede mejorar y los cambios de humour pueden reducirse. Otros informan una disminución de la hinchazón y una mejor digestión. Además, la circunferencia de la cintura puede comenzar a disminuir incluso antes de que cambie el peso”.
Para las mujeres, ciclos menstruales más regulares también señalan una mejor sensibilidad a la insulina. “Estos cambios menores pero significativos indican que el cuerpo está siendo más receptivo a la insulina y es capaz de lidiar con el azúcar en la sangre con mucho más éxito”, añade.
DESCARGO DE RESPONSABILIDAD: Este artículo se basa en información de dominio público y/o en los expertos con los que hablamos. Siempre consulte a su médico antes de comenzar cualquier rutina.
Piel y peso: marcadores visibles
La sensibilidad a la insulina a menudo se puede observar en los cambios de la piel y el peso. “Enfermedades como manchas oscuras y aterciopeladas en el cuello o las axilas (acantosis nigricans) pueden mejorar con el tiempo a medida que la concentración de insulina vuelve a la normalidad. La piel también puede volverse más clara con menos brotes de acné, ya que se mejora el equilibrio hormonal”.
En cuanto al peso, “cualquier ligera disminución del tamaño de la cintura es indicativo de un mejor bienestar metabólico. El aumento de la sensibilidad a la insulina ayudará al cuerpo a utilizar la glucosa de manera más eficiente, lo que disminuirá la acumulación de grasa y conducirá a una distribución más saludable del peso”. Observar estos cambios puede motivar a continuar con los esfuerzos de estilo de vida.
El tiempo para observar mejoras visibles varía, subraya el Dr. Dutta, explicando: “Los resultados positivos en términos de la mejora de la energía y la disminución de los antojos pueden observarse en varias semanas después de los cambios regulares en el estilo de vida. Pero podrían pasar hasta 6 o 12 semanas para notar cambios en la piel y el peso. Los trastornos de la piel, como las manchas oscuras, eventualmente pueden eliminarse en unos pocos meses con la ayuda de la insulina. Los cambios causados por el peso, y en particular por la grasa abdominal, no son rápidos y requieren constancia. Incluso los cambios menores son signos de que el organismo se está moviendo en la dirección correcta”.
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Es importante destacar que “la pérdida de peso puede ser beneficiosa para mejorar la resistencia a la insulina, aunque no necesariamente tenga un efecto en la mejora de la salud metabólica. El ejercicio puede aumentar la sensibilidad a la insulina a pesar del mismo peso corporal. Del mismo modo, una alimentación más saludable sería mejor para el procesamiento de azúcar del cuerpo. Por lo tanto, la única báscula no es tan crucial a la que prestar atención: los cambios en el estilo de vida en general son más valiosos para estar saludable a largo plazo”.
Incluso los cambios sutiles, como más energía, menos antojos, una piel más clara o una cintura ligeramente más pequeña, pueden indicar que la resistencia a la insulina está mejorando y que tu cuerpo está respondiendo positivamente.
DESCARGO DE RESPONSABILIDAD: Este artículo se basa en información de dominio público y/o en los expertos con los que hablamos. Siempre consulte a su médico antes de comenzar cualquier rutina.
Un estudio reciente sugiere que reducir la ingesta de proteínas podría ralentizar el desarrollo del cáncer de hígado en personas con función hepática deteriorada, pero es poco probable que las personas sanas deban preocuparse.
Nueva investigación indica que disminuir el consumo de proteínas podría reducir el riesgo de cáncer de hígado o retrasar su progresión en personas que padecen enfermedades hepáticas.
Científicos de la Universidad de Rutgers señalan que el amoníaco, un subproducto del metabolismo de las proteínas, podría contribuir al crecimiento tumoral cuando la función hepática está comprometida.
Sin embargo, en personas con un hígado sano, el metabolismo de las proteínas suele funcionar de manera eficiente, evitando la acumulación de amoníaco perjudicial.
¿Por qué es importante la salud del hígado en el metabolismo de las proteínas?
Cuando el cuerpo digiere proteínas, los compuestos que contienen nitrógeno pueden convertirse en amoníaco, una sustancia tóxica en altas concentraciones. Un hígado sano convierte el amoníaco en urea, que se elimina de forma segura a través de la orina.
Los problemas surgen cuando la función hepática está deteriorada. Afecciones como la enfermedad del hígado graso, la hepatitis, la cirrosis o el consumo crónico de alcohol pueden debilitar este proceso de desintoxicación. Esto puede permitir que el amoníaco se acumule y potencialmente influya en el desarrollo del cáncer.
Los investigadores creen cada vez más que las alteraciones en la química orgánica normal pueden remodelar el entorno donde se forman y crecen los tumores.
¿Qué descubrió el estudio de Rutgers?
People with compromised liver function may be able to reduce their risk of liver cancer or slow its progression with a simple dietary change: eating less protein.
A Rutgers-led study in Science Advances found low-protein diets slowed liver tumor growth and cancer death in mice,… pic.twitter.com/jCzJ2wM8R9
— Rutgers Cancer Institute (@RutgersCancer) January 29, 2026
La investigación, publicada el 9 de enero de 2026 en Science Advances, utilizó modelos experimentales con ratones para explorar la relación entre la ingesta de proteínas, el metabolismo del amoníaco y el cáncer de hígado.
Los hallazgos clave incluyen:
- Los ratones con dietas bajas en proteínas desarrollaron tumores hepáticos más lentamente.
- Los animales con enzimas de procesamiento de amoníaco deterioradas mostraron un crecimiento tumoral más rápido y una mayor mortalidad.
- El exceso de amoníaco parecía redirigirse hacia los componentes básicos biológicos necesarios para el crecimiento tumoral, incluidos los aminoácidos y los nucleótidos.
Estos resultados sugieren que el amoníaco no es simplemente un producto de desecho, sino que puede alimentar activamente el desarrollo de las células cancerosas cuando los sistemas de desintoxicación del hígado fallan.
El cáncer de hígado sigue siendo difícil de tratar
El cáncer de hígado a menudo se diagnostica en etapas avanzadas y puede ser difícil de manejar. En los Estados Unidos, la tasa de supervivencia a cinco años es de aproximadamente el 22 por ciento. Las estimaciones de 2025 indicaron alrededor de 42.240 nuevos casos y más de 30.000 muertes.
Los factores de riesgo incluyen:
- La enfermedad del hígado graso afecta aproximadamente a una de cada cuatro personas adultas en algunas poblaciones.
- Infecciones crónicas por hepatitis viral
- Daño hepático relacionado con el alcohol
- Cirrosis
Debido a que estas afecciones hepáticas son comunes, la posible influencia de la dieta en el riesgo de cáncer ha despertado un gran interés en la investigación.
¿Deberían las personas reducir su ingesta de proteínas?
Los investigadores advierten contra la generalización de los hallazgos. Las personas con una función hepática saludable suelen procesar las proteínas de forma segura y no necesitan reducir su ingesta solo para prevenir el cáncer de hígado.
Sin embargo, aquellos que padecen enfermedades hepáticas podrían beneficiarse de un consumo de proteínas cuidadosamente controlado bajo supervisión médica.
Los expertos enfatizan:
- El tratamiento del cáncer a menudo requiere una ingesta adecuada de proteínas para mantener la masa y la fuerza muscular.
- La restricción excesiva de proteínas sin orientación médica puede empeorar los resultados de salud.
- Los ajustes dietéticos deben considerar la nutrición general, la etapa de la enfermedad y la función hepática.
El papel del amoníaco en el crecimiento tumoral
Uno de los descubrimientos más significativos del estudio fue que el exceso de amoníaco podría contribuir directamente a la biología tumoral en lugar de simplemente acumularse como una toxina.
Según los investigadores:
- El amoníaco elevado puede convertirse en moléculas que las células cancerosas utilizan para crecer.
- Esta vía metabólica podría ayudar a explicar por qué la enfermedad hepática aumenta el riesgo de cáncer.
- Controlar los niveles de amoníaco a través de la dieta podría convertirse en una estrategia de prevención complementaria en ciertos pacientes.
En resumen
Las investigaciones emergentes sugieren que reducir la ingesta de proteínas podría ralentizar el desarrollo del cáncer de hígado en personas con función hepática deteriorada al limitar la acumulación de amoníaco.
Para las personas sanas, el consumo normal de proteínas sigue siendo seguro. Cualquier cambio en la dieta, especialmente para aquellos con enfermedad hepática o riesgo de cáncer, siempre debe ser guiado por profesionales médicos.
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