Un estudio reciente vincula el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) con un mayor riesgo de desarrollar otras condiciones médicas, según revela una investigación publicada en la revista JAMA Psychiatry. Según los hallazgos, las personas diagnosticadas con TDAH tienen hasta un 30% más probabilidades de sufrir enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y trastornos del estado de ánimo como depresión o ansiedad en comparación con la población general.
¿Qué enfermedades están más relacionadas con el TDAH?
Los investigadores, liderados por el doctor James Hudson de la Universidad de Harvard, analizaron datos de más de 100.000 pacientes durante un período de 15 años. Entre las afecciones más frecuentes asociadas al TDAH destacan:
- Enfermedades cardiovasculares: Incluyendo hipertensión, arritmias y mayor riesgo de infartos.
- Diabetes tipo 2: Con un aumento del 22% en los casos diagnosticados.
- Trastornos del ánimo: Como depresión mayor y ansiedad generalizada.
- Trastornos del sueño: Especialmente apnea obstructiva y síndrome de piernas inquietas.
Según el estudio, estos vínculos no son casuales. «El TDAH no tratado o mal gestionado puede llevar a hábitos de vida poco saludables, como sedentarismo, consumo excesivo de estimulantes o falta de adherencia a tratamientos médicos», explicó Hudson. Sin embargo, los investigadores advierten que el tratamiento temprano con terapia cognitivo-conductual o medicación puede reducir significativamente estos riesgos.
¿Por qué es importante este hallazgo?
Hasta ahora, el enfoque en el TDAH se centraba principalmente en sus síntomas cognitivos y conductuales. Sin embargo, este estudio —publicado el 12 de marzo de 2024— subraya la necesidad de abordar el trastorno desde una perspectiva integral, considerando su impacto en la salud física. «Muchos pacientes con TDAH ya enfrentan estigma y dificultades para acceder a tratamientos. Ahora sabemos que ignorar su salud general puede tener consecuencias graves», declaró la doctora María López, especialista en psiquiatría del Hospital Clínic de Barcelona y coautora del estudio.
Además, los datos contrastan con investigaciones previas que solo asociaban el TDAH con problemas psicológicos. Por ejemplo, un estudio de la American Journal of Psychiatry (2020) ya había señalado un mayor riesgo de obesidad en pacientes con TDAH, pero esta nueva investigación profundiza en cómo esos factores pueden desencadenar enfermedades crónicas. «Es como un efecto dominó: el TDAH no controlado afecta la calidad de vida, lo que a su vez influye en decisiones poco saludables», añadió López.
¿Qué recomiendan los expertos?
Los autores del estudio insisten en que un diagnóstico temprano y un tratamiento multidisciplinario —que incluya psiquiatras, cardiólogos y endocrinólogos— son clave para mitigar estos riesgos. «No se trata solo de recetar medicamentos, sino de educar a los pacientes sobre cómo el TDAH puede afectar su cuerpo de maneras que no siempre son visibles», señaló Hudson.
En el mismo sentido, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha destacado en sus últimas guías clínicas la importancia de integrar chequeos médicos regulares para personas con TDAH, especialmente en grupos de alto riesgo, como adultos mayores de 40 años o aquellos con antecedentes familiares de enfermedades cardiovasculares.
El estudio también abre preguntas sobre cómo estos hallazgos podrían influir en las políticas de salud pública. Por ejemplo, en países como España, donde el TDAH en adultos sigue siendo infradiagnosticado, estos datos podrían impulsar campañas de concientización. «Necesitamos que los sistemas de salud prioricen el TDAH como un trastorno que requiere atención continua, no solo en la infancia», concluyó López.
Mientras tanto, los investigadores continúan analizando si estos patrones se replican en poblaciones diversas. «Queremos entender si hay diferencias según género, origen étnico o acceso a recursos médicos», dijo Hudson, quien adelantó que los resultados preliminares sugieren que las mujeres con TDAH podrían tener un riesgo ligeramente menor de desarrollar enfermedades cardiovasculares, pero mayor de trastornos de ansiedad.
Para profundizar en el tema, el equipo de JAMA Psychiatry ha publicado un resumen detallado del estudio, que incluye metodología y datos crudos disponibles para revisión por pares.

El video superior, grabado durante la presentación del estudio en la Reunión Anual de la Academia Americana de Psiquiatría (APA) en mayo de 2023, ofrece una explicación visual de los hallazgos clave. Hudson detalla cómo los mecanismos neurobiológicos del TDAH —como la disfunción en la dopamina y la noradrenalina— podrían estar relacionados con la inflamación crónica, un factor conocido en el desarrollo de enfermedades cardiovasculares.
En este segundo video, pacientes compartieron sus experiencias sobre cómo el TDAH impactó su salud más allá de los síntomas tradicionales. «Durante años, solo me enfocaba en controlar la hiperactividad, pero nunca pensé que mi corazón también estaba en riesgo», comentó Carlos M., un paciente de 45 años diagnosticado con TDAH a los 38. Su caso ilustra cómo el estrés crónico y la falta de sueño —comunes en personas con TDAH— pueden acumularse y derivar en problemas graves.
Para quienes buscan más información, la OMS ofrece guías actualizadas sobre el manejo integral del TDAH, incluyendo recomendaciones para profesionales de la salud y familias.
Nota editorial: Este artículo se basa en el estudio publicado en JAMA Psychiatry y en declaraciones de expertos citados en la investigación. Para consultas médicas específicas, se recomienda acudir a un profesional de la salud.



