Herpes zóster: la reactivación del virus de la varicela en la edad adulta
El herpes zóster, comúnmente conocido como culebrilla, es una enfermedad causada por el virus varicela zóster, el mismo agente responsable de la varicela durante la infancia. Tras superar la varicela, el virus permanece alojado en las raíces nerviosas, donde puede reactivarse meses o años más tarde, manifestándose en la vida adulta.
Riesgos y complicaciones
La reactivación de este virus puede ser peligrosa. Una de las complicaciones más comunes derivadas del herpes zóster es la neuralgia posherpética (NPH). El riesgo de contraer esta enfermedad aumenta con la edad, y se estima que aproximadamente 1 de cada 3 personas en los Estados Unidos presentará culebrilla en algún momento de su vida.
Prevención mediante la vacunación
La vacunación es la única forma de protegerse contra el herpes zóster y sus complicaciones relacionadas. Actualmente, la vacuna recombinante disponible es Shingrix, la cual se administra en una serie de dos dosis y puede aplicarse simultáneamente con otras vacunas.
En adultos de 50 años o más con un sistema inmunitario sano, la vacunación presenta una eficacia superior al 90 % para prevenir tanto la culebrilla como la neuralgia posherpética. Asimismo, se recomienda la vacunación para adultos a partir de los 19 años que tengan el sistema inmunitario debilitado debido a enfermedades o tratamientos, ya que presentan un mayor riesgo de sufrir complicaciones.
Esquema de vacunación recomendado
- Adultos de 50 años o más: 2 dosis, con un intervalo de entre 2 y 6 meses.
- Adultos de 19 años o más con sistema inmunitario debilitado: 2 dosis (la segunda puede administrarse entre 1 y 2 meses después de la primera, si es necesario).
La vacuna Shingrix se administra mediante una inyección en la parte superior del brazo. Para resolver dudas específicas sobre este proceso, se recomienda consultar con un proveedor de atención médica, médico o farmacéutico.
