Telescopio Swift de la NASA reingresará a la atmósfera terrestre

El telescopio espacial Neil Gehrels Swift de la NASA ha finalizado su misión científica tras orbitar a menos de 171 millas de la Tierra, y la Fuerza Espacial de EE.

El descenso final del observatorio tras veintidós años en el espacio

El icónico observatorio orbital de la NASA completó su última observación astronómica el 20 de octubre de 2026, según informó la agencia espacial. La degradación de su altitud, situada por debajo de los 275 kilómetros, incrementó el arrastre atmosférico hasta el punto de impedir que los telescopios a bordo mantuvieran la estabilidad necesaria para fijar sus objetivos en el firmamento.

La órbita del satélite disminuyó de forma drástica en las últimas semanas. KeepTrack reportó que el apogeo y el perigeo cayeron a un ritmo acelerado debido a la densidad de las capas altas de la atmósfera, un fenómeno intensificado por el pico de actividad solar registrado en 2024. Los datos orbitales de finales de octubre situaban al aparato con un perigeo de 224,9 kilómetros y un apogeo de 245,4 kilómetros. La Fuerza Espacial de Estados Unidos estimó que el reingreso atmosférico sin control ocurriría en torno al viernes, 6 de noviembre de 2026, con una ventana temporal amplia que mantiene la ubicación exacta de la caída todavía bajo seguimiento.

El fracaso del intento de rescate orbital de Katalyst Space Technologies

La pérdida del telescopio llega después de que un audaz plan para salvar el observatorio quedara truncado en el espacio. Hace un año, la NASA contrató a la empresa privada Katalyst Space Technologies por un valor de 30 millones de dólares para diseñar y enviar una nave nodriza robótica capaz de enganchar el observatorio y elevar su órbita fuera de peligro.

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La nave de servicio, denominada LINK, despegó el 3 de julio de 2026 a bordo de un cohete Pegasus XL de Northrop Grumman desde la Estación de la Fuerza Espacial de Cabo Cañaveral. Sin embargo, poco después del lanzamiento, el vehículo experimentó problemas graves en su sistema de control de actitud. A pesar de los intentos de aplicar correcciones de software desde tierra, la nave de Katalyst nunca logró acercarse a una distancia operativa de Swift, quedándose a un margen de entre 12 y 15 kilómetros del telescopio antes de precipitarse prematuramente de regreso a la atmósfera en septiembre.

John Nousek afirmó según Associated Press que «sabemos que este día llegaría desde antes de que Swift fuera lanzado. Al menos en la órbita terrestre baja, todo lo que sube tiene que bajar. Y ese final es catastrófico».

Sobrevivientes al calor extremo y riesgos geográficos del reingreso

Con un peso aproximado de 3.300 libras o 1,5 toneladas, el aparato sufrirá una desintegración masiva al alcanzar capas densas de la atmósfera. Dean Sladen, ingeniero aeroespacial y gestor de calidad en el proveedor británico Accu Components, explicó que al descender a unos 120 kilómetros de altura, el aire comprimido frente a la estructura calentará el satélite hasta hacerlo brillar. Los paneles solares y las antenas se desprenderán rápidamente, y sobre los 78 kilómetros el cuerpo principal se fragmentará y vaporizará en su mayor parte.

El telescopio Swift de la NASA cae a la Tierra: ¿dónde?
NASA's Swift Nears Reentry After $30m Rescue Fails
Foto: tech-insider.org

No obstante, algunos componentes extremadamente densos y resistentes al calor resistirán las temperaturas extremas del descenso. Brad Cenko, científico jefe de la misión en el Goddard Space Flight Center de la NASA, indicó que un puñado de piezas fabricadas con tungsteno —material más denso que el plomo— y determinados elementos ópticos de los espejos podrían sobrevivir al reingreso. A su vez, Sladen señaló que las seis ruedas de reacción pesadas utilizadas para orientar el telescopio probablemente alcancen la superficie terrestre.

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Aunque la mayor parte de los restos caerán presumiblemente en los océanos, el análisis de las trayectorias orbitales sitúa a diversas regiones dentro de la posible zona de riesgo. Según la información difundida por The Daily Beast y ABC News, amplias zonas de África, Australia, la India, el Sudeste Asiático y América Central y del Sur se encuentran comprendidas en la franja de dispersión que monitorea la Fuerza Espacial.

El legado de dos décadas de descubrimientos sobre los estallidos de rayos gamma

Lanzado originalmente el 20 de November de 2004 con una vida útil prevista de apenas dos años, el observatorio superó con creces los objetivos iniciales de la agencia espacial. Su nombre honra al difunto investigador principal Neil Gehrels, científico pionero en el estudio de la alta energía cósmica.

La principal fortaleza del telescopio residía en su extraordinaria agilidad operativa. Dotado de un telescopio de alerta de estallidos (BAT), instrumentos de rayos X y óptica ultravioleta, el sistema detectaba de forma automática las explosiones más violentas del universo y rotaba sus ópticos para enfocar el fenómeno en el transcurso de un minuto, antes de que el resplandor posterior se desvaneciera.

Saving NASA Telescope: Swift Observatory gets a push
  • El archivo científico acumulado abarca cerca de 22 terabytes de datos públicos, equivalentes a unas 600 películas en alta definición.
  • El satélite registró más de 2.000 estallidos de rayos gamma y detectó 1.400 estrellas en proceso de supernova.
  • Los datos aportados por la misión sirvieron de base para sustentar aproximadamente 7.000 artículos de investigación científica publicados a nivel global.
  • La base de datos incluye más de 1,5 millones de imágenes capturadas por su telescopio ultravioleta y óptico.
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Shawn Domagal-Goldman, director de la División de Astrofísica en la sede de la NASA en Washington, destacó el rendimiento excepcional de la plataforma. La misión funcionó como un centinela polivalente que ayudó a confirmar los modelos teóricos sobre las fusiones de estrellas de neutrones y facilitó el seguimiento de cometas, asteroides y agujeros negros que desgarran estrellas en galaxias distantes.

Planificación institucional ante el vacío de capacidad científica

La pérdida del observatorio deja a la comunidad astronómica sin una herramienta de respuesta rápida equivalente, en un momento en que los especialistas alertan sobre la dificultad de cubrir este nicho de observación. La NASA confirmó que estudia alternativas para emplear el resto de su flota de telescopios espaciales y valorar capacidades comerciales con entregas rápidas en órbita para futuras misiones de emergencia cósmica.

Telescopio Swift de la NASA reingresará a la atmósfera terrestre
Foto: Space

Mientras se concretan los reemplazos futuros, los investigadores continúan explotando el vasto archivo histórico dejado por el observatorio. A finales de septiembre de 2026, el telescopio capturó los datos de una de sus últimas explosiones lejanas y sumamente energéticas, descrita por los expertos como un último destello de actividad antes del cierre definitivo de sus sistemas.

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