Washington podría reactivar las tensiones en la región e incluso derivar en una escalada de conflictos. La situación se presenta en un contexto de creciente preocupación por la estabilidad del estrecho de Ormuz, una vía marítima crucial para el flujo de energía global.
Expertos advierten que cualquier confrontación podría llevar a Irán a interrumpir el tráfico a través del estrecho, por donde transita aproximadamente un quinto del consumo mundial de petróleo. Esta interrupción tendría un impacto significativo en los mercados energéticos y en los precios a nivel global.
Las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, iniciadas el 11 de febrero de 2026 en Omán, no parecen encaminadas a una solución rápida, según declaraciones de funcionarios iraníes. Estados Unidos, por su parte, continúa incrementando su presencia militar en la región.
El estrecho de Ormuz, un angosto paso que conecta el Golfo Pérsico con el mar Arábigo, es un punto estratégico vital para el suministro energético mundial, con un flujo de más de 20 millones de barriles diarios de crudo, condensado y combustibles refinados.
