En 2018 se produjo un avance significativo en la comprensión de los traumas psicológicos: el reconocimiento formal de una forma más grave y debilitante del trastorno de estrés postraumático (TEPT), conocida como TEPT complejo (TEPT-C).
Para ser diagnosticado con TEPT-C, una persona debe experimentar, además de los síntomas comunes del TEPT, dificultades adicionales en áreas clave de su vida: problemas para regular las emociones, una imagen negativa de sí mismo y dificultades en las relaciones interpersonales cercanas.
Se ha observado que muchas personas que inicialmente se diagnosticaron con TEPT, en realidad presentan TEPT-C. Además, pacientes que no respondían a la terapia cognitivo-conductual estándar, a menudo se identifican posteriormente como casos de TEPT-C.
El TEPT-C requiere un enfoque terapéutico diferente, que priorice el desarrollo de habilidades para la regulación emocional y la mejora de las relaciones interpersonales. Una vez que se establece esta base, el tratamiento tradicional para el TEPT puede ser más efectivo.
