Terremoto de magnitud 6.1 sacude el occidente de Cuba y se percibe en Florida, México y la región
Un sismo de magnitud 6.1 se registró el lunes 8 de junio de 2026 en aguas del mar Caribe, al oeste de Cuba, generando alarma en una amplia zona que abarca el estado de Florida, la península de Yucatán en México y diversas localidades cubanas. El movimiento telúrico, que ocurrió poco después de las 2:00 p.m. (hora del este), tuvo su epicentro en el Golfo de México, a una distancia aproximada de entre 65 y 118 kilómetros al oeste-noroeste de Mantua, en la provincia de Pinar del Río, Cuba.
Aunque las mediciones iniciales variaron ligeramente, el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) confirmó la magnitud en 6.1, con una profundidad estimada entre los 10 y 33 kilómetros. El evento fue calificado como un «terremoto intraplaca», un fenómeno que ocurre en el interior de las placas tectónicas, lejos de los límites de placas activas, lo que lo hace menos frecuente que los sismos habituales de la región.

Impacto y percepción en Florida y el Caribe
El sismo fue sentido con claridad en gran parte de la península de Florida. Según datos del USGS, a primera hora del 9 de junio se habían recibido 5,462 respuestas de ciudadanos que reportaron haber sentido el movimiento. Ciudades como Miami, Fort Lauderdale, Tampa, Orlando, Naples, Fort Myers Beach, Bradenton, Port Charlotte, West Palm Beach, Dade City, Saint Cloud, Clermont y Tallahassee registraron testimonios de residentes. Incluso en el Panhandle de Florida y en Kingsland, Georgia, se reportaron sensaciones de balanceo.
En Cuba, el sismo se percibió con especial intensidad en Pinar del Río y La Habana. Residentes describieron un movimiento de tipo oscilatorio, caracterizado por un balanceo prolongado. De manera similar, en México, la gobernadora de Quintana Roo, Mara Lezama, confirmó que el temblor fue perceptible en gran parte de la Riviera Maya, Cancún y el norte del estado, así como en Mérida, Yucatán.

Medidas de seguridad y ausencia de daños
A pesar de la magnitud del evento, las autoridades de Cuba, Estados Unidos y México han confirmado, hasta el momento, la ausencia de víctimas humanas y de daños estructurales de consideración. En Miami, como medida preventiva, se procedió a la evacuación de varios edificios, incluido el Centro Clark, y se suspendieron temporalmente servicios de transporte como el Metrorail y el Metromover, los cuales fueron restablecidos poco después.
En la Riviera Maya y Yucatán, las autoridades activaron protocolos de revisión en aeropuertos, plazas comerciales y edificios públicos, sin que se reportaran afectaciones. En Pinar del Río, los testimonios indicaron miedo entre la población, pero no colapsos en la infraestructura.
Descarte de amenazas de tsunami
Organismos especializados, incluidos el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el Servicio Meteorológico Nacional en Miami y la Coordinación Nacional de Protección Civil de México, descartaron categóricamente cualquier amenaza de tsunami para Florida, el Golfo de México o el resto del Caribe. Las autoridades mantienen el monitoreo de la actividad sísmica y exhortan a la población a seguir únicamente los canales oficiales.
Contexto histórico y posibilidad de réplicas
Históricamente, los sismos en esta zona son inusuales. Ante las dudas de los residentes sobre posibles réplicas, el USGS enfatizó que no se puede predecir la hora ni el lugar exacto de futuros movimientos, pero ofreció un pronóstico de probabilidades para la semana siguiente al evento:
| Magnitud de posible réplica | Probabilidad estimada |
| :— | :— |
| Magnitud 3+ | 98% |
| Magnitud 4+ | 67% |
| Magnitud 5+ | 15% |
| Magnitud 6+ | 2% |
| Magnitud 7+ | Menos del 1% |
Las autoridades recomiendan a la población que, ante cualquier temblor, se sigan las directrices básicas de seguridad: «agacharse, cubrirse y sujetarse». Mientras tanto, la vigilancia geológica continúa para evaluar la estabilidad de la zona afectada.
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