La saga Thief siempre ha gozado de un cierto estatus de culto, pero el lanzamiento de su entrega más reciente ha sido una sorpresa, especialmente considerando que han pasado más de diez años desde el juego anterior. Sin embargo, la realidad virtual parece un entorno ideal para el sigilo y la adquisición de objetos, y la nueva interpretación de Maze Theory parece prometedora.
En Thief VR: Legacy of Shadows, encarnamos a Magpie, una huérfana criada en las calles que se ha convertido en una ladrona profesional, utilizando sus habilidades para sobrevivir en una ciudad oprimida por la tiranía. Lo que comienza como un robo rutinario se complica rápidamente cuando su nuevo objetivo resulta ser mucho más grande de lo esperado, obligándola a replantearse su trabajo.
El juego se basa en misiones independientes, cada una de las cuales requiere robar objetos específicos en diferentes entornos. Una narrativa sutil conecta estas misiones, proporcionando la motivación justa y manteniendo el foco en el acto del robo en sí.
El juego se disfruta desde una perspectiva en primera persona, presentando las mecánicas centrales que ya conocemos: movimiento libre, giro progresivo, carrera, agacharse y escalar. Acciones más especializadas incluyen abrir cerraduras y lanzar objetos para distraer a los guardias. Un detalle ingenioso permite a Magpie percibir puntos de interés cercanos, ayudando a encontrar objetos valiosos y evitar peligros.
El juego fomenta fuertemente el sigilo por encima del combate, siendo más inteligente y emocionante moverse en las sombras. Aunque el combate es posible, el bastón de Magpie es más efectivo para sorprender y derribar a los guardias armados con espadas. Además del combate cuerpo a cuerpo, el arco ofrece una versatilidad satisfactoria: las flechas pueden aturdir a los enemigos, extinguir o encender llamas, e incluso disparar cuerdas para crear nuevas rutas de movimiento.
El diseño de los niveles es uno de los puntos fuertes del juego, ofreciendo múltiples caminos hacia el objetivo, con cada área llena de peligros y oportunidades. Los sistemas de seguridad pueden atrapar al jugador, el cristal roto revela pasos, y los focos, al ser cruzados, alertan a los guardias. Por otro lado, el entorno está repleto de botín, algunos fáciles de robar y otros ocultos tras ingeniosos rompecabezas. Además del objetivo principal, se pueden encontrar diversos objetos, desde platería hasta billeteras con monedas, que se pueden intercambiar por dinero y mejorar la clasificación de la misión. Un buen rendimiento desbloquea mejoras como un sigilo más silencioso o una mayor resistencia, facilitando el progreso.
Técnicamente, Thief VR funciona sin problemas. Los controles son receptivos, lo que contribuye a una experiencia de juego fluida. Ocasionalmente, se producen fallos al manipular objetos, una peculiaridad común de los mandos Sense. Se han detectado pequeños problemas, como guardias caminando en el aire, elementos interactivos que no funcionan o tarjetas de acceso que se atascan. Estas correcciones son poco frecuentes y Maze Theory se ha comprometido a solucionarlas en futuras actualizaciones.
Visualmente, Legacy of Shadows es satisfactorio. El mundo está detallado, lo que lo hace sentir real y vivo, y los efectos de fuego y humo añaden ambiente. La oscuridad de la noche está bien representada, con múltiples capas de sombras. Sin embargo, algunas áreas están tan iluminadas que resulta casi cómico. El rendimiento en PS5 es fluido, sin interrupciones de carga. Las personas propensas al mareo en la realidad virtual deben tener especial cuidado al jugar durante períodos prolongados, ya que el movimiento rápido y libre, incluso con protecciones visuales, puede provocar náuseas.
Thief VR: Legacy of Shadows no redefine los juegos de realidad virtual, pero combina mecánicas probadas con un concepto atractivo y lo presenta en un paquete refinado. El robo virtual es gratificante en todos los sentidos y representa una continuación digna de esta saga de décadas.
