Un reciente sondeo realizado por una organización voluntaria del sector de la carrocería automotriz reveló que el 99,3 % de los talleres de chapa y pintura en todo el país están enfrentando restricciones en el suministro de pinturas y disolventes, lo que genera preocupación por una posible paralización de las actividades de reparación.
El estudio, basado en respuestas de 306 empresas distribuidas en las 47 prefecturas japonesas, muestra que la escasez de estos insumos se ha convertido en un problema generalizado a nivel nacional, afectando directamente el funcionamiento diario de los talleres especializados en mantenimiento y reparación de vehículos.
Paralelamente, se informó que la falta de nafta como materia prima está impactando la producción de disolventes utilizados en procesos de pintura industrial. Según declaraciones del presidente de Asahi Kasei, la tasa de operación de las plantas de craqueo de nafta permanece históricamente baja, sin cambios significativos recientes, lo que limita la disponibilidad de este recurso clave para múltiples sectores manufactureros.
En Hiroshima, distribuidores y minoristas han confirmado la escasez de disolventes para uso en pintura automotriz, describiéndola como un “problema de supervivencia” para los negocios locales. La situación se extiende incluso a grandes cadenas de mejoramiento del hogar, donde los productos relacionados también presentan dificultades de reposición debido a su origen petroquímico.
Además, un análisis sectorial advierte que la interrupción en el suministro de nafta podría afectar a aproximadamente 47.000 empresas vinculadas a la fabricación, incluyendo aquellas que producen artículos de goma y alimentos procesados, ampliando el impacto más allá de la industria automotriz.
