Este caso ilustra una tendencia creciente: la dificultad de las marcas automotrices para implementar ideas creativas debido a regulaciones más estrictas. Toyota ha enfrentado problemas previos con las autoridades de publicidad en Australia. En esta ocasión, a pesar de la calidad técnica, el humor y el atractivo visual de su nueva campaña para el Hilux, la empresa se ha visto obligada a descartarla por completo.
Las autoridades consideran que ciertos elementos del anuncio transmiten mensajes que no se ajustan a las directrices actuales de seguridad vial. Sin embargo, el fabricante argumenta que la producción se realizó sin poner en riesgo a nadie, y que se empleó CGI cuando fue necesario. A pesar de estas defensas, el anuncio ha sido rechazado, frustrando la intención comunicativa de Toyota. No obstante, el video sigue siendo digno de verse, especialmente para aquellos que buscan un momento de entretenimiento.
