Noticias preocupantes llegan desde Toronto, Canadá, donde se ha detectado un aumento significativo de tranquilizantes animales potentes en el suministro de drogas ilegales. Estas sustancias, que no están aprobadas para el consumo humano, representan un riesgo creciente para la salud pública.
Las autoridades sanitarias han alertado sobre la presencia de estos fármacos, diseñados para inmovilizar animales de gran tamaño, en drogas compradas en el mercado negro. Su inclusión plantea serias complicaciones, ya que los efectos en humanos son impredecibles y potencialmente peligrosos.
Aunque la información disponible es limitada, la preocupación radica en la dificultad para identificar estos tranquilizantes y en la falta de antídotos específicos. Se insta a las personas que consumen drogas ilegales a ser extremadamente cautelosas y a buscar atención médica inmediata en caso de experimentar efectos adversos.
