El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, podría enfrentar una posición negociadora debilitada en su próxima visita a China, según analistas y exportadores chinos. Este cambio se produce tras una reciente decisión de la Corte Suprema estadounidense que anuló su política de aranceles, considerada una piedra angular de su agenda comercial.
La Casa Blanca confirmó el viernes el viaje de Trump a China, programado del 31 de marzo al 2 de abril. La visita coincide con el fallo de la Corte Suprema, que declaró ilegales los aranceles impuestos por el presidente, un revés significativo antes de la cumbre de alto nivel en Pekín. Será la primera visita de Trump a China desde que retomó el poder; su anterior viaje tuvo lugar en noviembre de 2017, durante su primer mandato.
Analistas chinos señalan que la decisión judicial podría disminuir la influencia de Trump en las negociaciones con el presidente chino, Xi Jinping. Sin embargo, el profesor Shi Yinhong, de la Universidad Renmin de Pekín, advierte que esto no garantiza automáticamente una ventaja para China. Shi explica que, dado el enfoque transaccional de Trump, Pekín necesitaría estar dispuesta y tener la capacidad de realizar algunas concesiones que el mandatario estadounidense pueda presentar como un “historia de éxito”.
Se espera que Xi Jinping visite Estados Unidos más adelante este año.
