El expresidente Donald Trump ha anunciado su intención de demandar a JPMorgan Chase en las próximas dos semanas, alegando un supuesto “debanking” o cierre injustificado de sus cuentas.
La noticia surge en un contexto de tensiones entre Trump y la institución financiera, y se produce después de que el propio Trump afirmara que nunca le ofreció el puesto de presidente de la Reserva Federal a Jamie Dimon, el CEO de JPMorgan Chase.
Según diversos informes, Trump ha criticado duramente a Dimon, acusándolo de deslealtad y de tomar decisiones perjudiciales para sus intereses. La demanda, que aún no ha sido formalmente presentada, podría centrarse en las razones detrás de la decisión de JPMorgan Chase de poner fin a su relación comercial con el expresidente.
Esta situación se suma a una serie de controversias legales que rodean a Trump, incluyendo una posible demanda contra un antiguo aliado y socio comercial, aunque los detalles específicos de esta última aún no han sido revelados.
El anuncio de la demanda ha generado incertidumbre en los mercados financieros y ha reavivado el debate sobre el papel de las instituciones financieras en la política y la influencia de figuras públicas en el sistema bancario.
