El presidente estadounidense Donald Trump ha librado numerosas batallas, tanto a nivel interno como internacional, desde su postura hostil hacia los inmigrantes hasta las acusaciones de interferencia en la política venezolana. Sin embargo, su actual confrontación con Jerome Powell, el gobernador de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos, presenta características distintivas. Es posible que estemos en las etapas finales de esta disputa, la cual podría tener consecuencias significativas para la economía global.
El desacuerdo entre Trump y Powell es de larga data y se centra principalmente en la insistencia de Trump en que Powell reduzca las tasas de interés a un ritmo más acelerado para impulsar el crecimiento económico. Powell, por su parte, se niega, basándose en fundamentos monetarios y económicos que parecen sólidos. Las tasas de interés en Estados Unidos se situaron entre el 4.50% y el 5.50% aproximadamente desde el inicio de la pandemia de COVID-19 hasta principios del año pasado.
En la segunda mitad del año pasado, la Fed redujo las tasas de interés en tres ocasiones, cada vez en un 0.25%, situándolas entre el 3.25% y el 3.75%.
Powell considera que esta reducción es adecuada, mientras que Trump la estima insuficiente y un obstáculo para sus planes de lograr un crecimiento económico rápido.
La situación ha evolucionado y la disputa ha trascendido el debate sobre ideas y opiniones económicas, derivando en acusaciones de corrupción, abuso de poder e investigaciones penales.
En el marco de su abierta confrontación con Powell, Trump ordenó hace unos días la apertura de una investigación penal contra el gobernador de la Fed, basándose en un testimonio que Powell ofreció ante el Congreso relativo al costo de la renovación de la sede del banco central.
Cabe recordar que Trump fue quien designó a Powell en 2017 para suceder a Janet Yellen al frente de la Fed, considerándolo en aquel momento un republicano moderado y confiable. No obstante, a partir de 2018, el banco central comenzó a elevar gradualmente las tasas de interés para contener la inflación, mientras que Trump abogaba por lo contrario, para apoyar la bolsa y el crecimiento, especialmente de cara a las elecciones de 2020. Por ello, Trump consideró que la negativa de Powell a reducir las tasas de interés estaba estrangulando la economía y perjudicando sus posibilidades en las elecciones, que finalmente perdió ante Joe Biden.
A pesar de que la Fed redujo las tasas de interés a cero durante la crisis del COVID-19 en 2020 y lanzó los mayores programas de apoyo monetario de su historia, lo que beneficiaba las ideas de Trump, la confianza entre ambos se vio erosionada.
Cuando finalizó el primer mandato de Powell, de 2018 a 2022, la renovación por un segundo período no estuvo en manos de Trump, sino de Biden, quien lo revalidó para enviar un mensaje de tranquilidad a los mercados, especialmente tras las consecuencias del COVID-19 y el aumento de la inflación. Con el regreso de Trump a la Casa Blanca a principios de 2024, las tensiones resurgieron, ya que Trump insiste en una reducción más rápida de las tasas de interés, mientras que Powell mantiene que la inflación sigue siendo un riesgo.
La actuación de Trump con Powell ha roto una tradición estadounidense establecida, que consiste en no presionar públicamente al banco central. Sin embargo, ha superado todos los límites, considerando a Powell un enemigo más peligroso que China, y cuestionando su comprensión de la economía, insinuando en varias ocasiones la posibilidad de destituirlo.
El punto central no es el desacuerdo entre el presidente y el gobernador, sino algo mucho más grave, ya que gira en torno a una idea fundamental: ¿seguirá el Banco de la Reserva Federal siendo una institución independiente que proteja la economía a largo plazo y tome sus decisiones basándose en fundamentos técnicos y económicos independientes, o se convertirá en una herramienta al servicio del presidente y su administración para alcanzar objetivos políticos?.
Muchos se preguntan: ¿cuáles son los escenarios posibles en este conflicto? ¿Tiene Trump alguna carta bajo la manga para destituir a Powell?
La destitución del gobernador por parte del presidente es prácticamente imposible, pero existen herramientas sutiles y efectivas, como modificar la composición del consejo de administración del banco, que está formado por siete gobernadores. El presidente puede nombrar nuevos miembros cuando finalice el mandato de los actuales, eligiendo personas conocidas por su apoyo a la reducción de las tasas de interés, creando así una mayoría opositora a Powell dentro del comité.
También podría nombrar un nuevo presidente para el banco cuando finalice el mandato de Powell este año, además de ejercer presión a través del Departamento del Tesoro, vinculando la política de la Fed a los planes del departamento para financiar la deuda y amenazando con reducir la coordinación entre ambas entidades, impulsando políticas específicas como la de debilitar el dólar para apoyar las exportaciones o la compra masiva de bonos del Tesoro por parte de la Fed. Además, Trump dispone de un arma poderosa: los medios de comunicación y la capacidad de publicar mensajes en redes sociales que mueven los mercados, responsabilizando a Powell de cualquier caída en la bolsa.
En teoría, si Trump contara con el apoyo suficiente en el Congreso, podría modificar la ley del Banco de la Reserva Federal e introducir una cláusula que vincule la política monetaria al crecimiento, y no solo a la inflación, sometiendo a la Fed a un mayor control político. Esta última opción es la más peligrosa, ya que atenta contra la idea de la independencia del banco central.
Tras el inicio de la investigación contra Powell por el caso de la renovación de la sede de la Fed, numerosos expertos advierten que la persistencia de Trump en atacar a Powell y afectar la independencia del banco central podría provocar fuertes fluctuaciones en los mercados globales y socavar la confianza de los inversores en la mayor economía del mundo.
Los mercados han experimentado fuertes fluctuaciones en los últimos días debido a este conflicto. Algunos expertos señalan que Trump podría no ser consciente de que su problema no es con Powell, sino con la idea de que la reducción de las tasas de interés conducirá automáticamente a un crecimiento rápido, mientras que podría sorprenderse al perder el control de la política monetaria, al colapsar la confianza de los inversores, al resurgir la inflación y a la fuga de capitales.
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