Al momento de adquirir un bien, ya sea una vivienda, un automóvil o incluso un teléfono móvil, las entidades financieras inician su análisis de la capacidad de pago del solicitante con un factor primordial: el puntaje de crédito.
Este puntaje se convierte en la primera evaluación que los prestamistas realizan para determinar la confiabilidad del comprador y el riesgo asociado a la operación. En esencia, representa un historial financiero resumido que facilita la toma de decisiones sobre la aprobación de créditos y las condiciones ofrecidas.
La importancia de mantener un buen historial crediticio radica en que influye directamente en la posibilidad de acceder a financiamiento y en las tasas de interés que se aplican. Un puntaje favorable puede traducirse en mejores condiciones y opciones de crédito, mientras que un puntaje bajo podría limitar el acceso a estos beneficios.
