Un jurado ordenó a Uber pagar 8.5 millones de dólares a una pasajera que denunció haber sido agredida sexualmente por uno de sus conductores, sentando un precedente para miles de casos similares en Estados Unidos. La empresa de transporte por aplicativo siempre ha mantenido que no es responsable por la conducta indebida de sus conductores, a quienes clasifica como contratistas independientes y no como empleados. Sin embargo, el jurado rechazó esta defensa, proporcionando una base para más de 3,000 demandas pendientes por agresión y acoso sexual que acusan a la compañía de fallas sistémicas en materia de seguridad.
Más información: https://nyti.ms/4r9H0j8
