Una etapa superior de un cohete Falcon 9 de SpaceX, con un peso aproximado de cuatro toneladas, chocará contra la Luna este miércoles a una velocidad de 8.700 kilómetros por hora. El impacto, provocado por la gravedad y la actividad solar, no representa ningún peligro para la Tierra, según confirmaron la NASA y la compañía.
La chatarra espacial que orbita nuestro satélite natural desde hace más de un año tiene una cita programada con la superficie lunar. El objeto, que mide cerca de 13,8 metros de longitud y cuatro toneladas de masa, fue catalogado como 2025-010D tras despegar el 15 de enero de 2025 desde el Centro Espacial Kennedy con los módulos lunares Blue Ghost 1 y Resilience a bordo.
Mientras que la misión de Firefly Aerospace logró posarse con éxito en la superficie, la etapa superior del lanzador quedó a la deriva en una órbita compleja.
Trayectoria descontrolada hacia el cráter Einstein
La colisión está prevista para este miércoles 5 de agosto en torno a las 06:35 UTC, es decir, sobre las 08:34 horas en la España peninsular. El punto exacto del impacto se ubica en las inmediaciones de los cráteres Einstein y Bell, situados en el limbo occidental de la Luna, prácticamente en el borde visible desde nuestro planeta. Según los cálculos de astrónomos independientes y agencias espaciales, el objeto se estampará a unos 2,43 kilómetros por segundo, equivalentes a 5.400 millas por hora.
SpaceX rocket on collision course with Moon | ABC NEWS
La participación institucional en la supervisión de este cuerpo celeste ha sido confirmada por agencias internacionales. El Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA verificó que la trayectoria culmina inevitablemente en el satélite. Por su parte, representantes de la empresa fabricante detallaron el origen orbital del suceso.
Para misiones con menor demanda energética, las etapas superiores de los cohetes suelen reentrar en la atmósfera terrestre para desintegrarse o caer en alta mar. Sin embargo, los vuelos de mayor empuje hacia el entorno cislunar requieren trayectorias y maniobras diferentes que, en este caso, dejaron el segmento flotando en el espacio profundo hasta que las fuerzas naturales alteraron su rumbo.
Oportunidad científica para estudiar impactos artificiales
Aunque los meteoroides y micrometeoritos impactan la superficie lunar a diario debido a la ausencia de atmósfera, la colisión de un objeto artificial de proporciones industriales es un acontecimiento poco frecuente. Hasta la fecha, antecedentes de este tipo incluyen el choque de un segmento de cohete asiático ocurrido en marzo de 2022 y las acciones controladas que la NASA ejecutó en 2009.
Este choque fortuito ofrece a la comunidad investigadora una ocasión única para calibrar modelos físicos. A diferencia de las rocas espaciales, un cohete es una estructura metálica hueca con propiedades de masa y velocidad perfectamente conocidas. Diversas simulaciones apuntan a que el choque abrirá un cráter de entre 17 y 18 metros de diámetro y expulsará cientos de metros cúbicos de regolito lunar.
Ese penacho de polvo y fragmentos rocosos podría elevarse decenas de kilómetros sobre el horizonte lunar. Aunque el destello inicial probablemente resulte imperceptible a simple vista desde la Tierra debido al brillo del sol sobre el satélite, avanzados telescopios terrestres y observatorios espaciales intentarán registrar el fenómeno.
Varias sondas espaciales participarán en la monitorización del evento en tiempo real o en las jornadas posteriores. La Agencia Espacial de Estados Unidos coordinará la observación mediante el uso de telescopios terrestres de su Oficina de Entornos Meteoroides, mientras que el orbitador surcoreano Danuri y la misión Lunar Reconnaissance Orbiter enfocarán sus cámaras hacia el área afectada.
Photo: NASA
Las mediciones comparativas entre las imágenes capturadas antes y después del impacto permitirán dimensionar con precisión la excavación provocada y analizar la dispersión de los escombros. Expertos en astronomía recuerdan que el estudio de estos restos artificiales resulta indispensable en un momento en que las agencias gubernamentales y las empresas privadas proyectan misiones al satélite.
Carlos Vega es editor de Tecnología y sigue de cerca la innovación digital, la inteligencia artificial, el hardware, el software y las grandes plataformas tecnológicas. Explica cómo los avances tecnológicos afectan la vida cotidiana y el trabajo.