El aumento en el uso por parte de usuarios maliciosos está generando preocupación, lo que ha llevado a las autoridades reguladoras y a otros actores clave de la industria a abordar problemas fundamentales.
La principal inquietud reside en encontrar soluciones que no afecten a los usuarios legítimos mientras se mitigan las actividades perjudiciales. Las estrategias actuales se centran en equilibrar la protección de los usuarios con la necesidad de no obstaculizar el acceso y la funcionalidad para aquellos que utilizan el servicio de manera adecuada.
Este desafío implica un análisis profundo de las causas subyacentes del comportamiento malicioso y la implementación de medidas correctivas que sean efectivas y proporcionales. La colaboración entre reguladores, empresas y la comunidad de usuarios se considera esencial para lograr un entorno más seguro y confiable.
