¿Sufre de alergias molestas y muy limitantes con la llegada de la primavera? La nariz que moquea, los ojos que pican y la fatiga pueden convertir rápidamente la vida diaria en una pesadilla. ¿Y si un simple spray nasal fuera suficiente para protegerlo no solo del polen, sino también de la gripe, el Covid y la bronquitis? Esta es la apuesta audaz que han lanzado investigadores de la Universidad de Stanford, quienes acaban de hacer un descubrimiento histórico: una vacuna “universal”.
Publicado en la revista Science, este estudio, realizado hasta el momento en ratones, muestra resultados prometedores que podrían mejorar la vida de más de diez millones de franceses que sufren de patologías respiratorias. De hecho, este nuevo tipo de vacuna por vía nasal no solo se centraría en un solo virus, sino que actuaría como un verdadero escudo contra una amplia gama de amenazas, desde las bacterias más resistentes hasta los alérgenos cotidianos como los ácaros. Descubra en detalle de qué se trata.
El desafío de una vacuna “todo en uno”
Tradicionalmente, una vacuna está diseñada para “imitar” un virus específico para protegernos de él. Pero la única desventaja de este funcionamiento ancestral es que “cada vez es más evidente que muchos patógenos son capaces de mutar rápidamente. Al igual que el leopardo cambia sus manchas, un virus puede modificar los antígenos presentes en su superficie”, declaró Bali Pulendran, doctor en ciencias y autor principal del estudio. Por eso, los científicos quisieron cambiar de estrategia apostando por una vacuna “todo en uno”.
Concretamente, en lugar de perseguir cada nueva variante, esta vacuna, administrada por vía intranasal, se basa en nuestra “inmunidad innata”. Una solución universal y protectora para todos estos virus: “lo notable del sistema inmunitario innato es que puede proteger contra una amplia gama de microbios diferentes”, afirma el profesor. Por lo tanto, activamos aquí un escudo global capaz de reconocer y neutralizar a los intrusos, sean cuales sean, en lugar de fabricar anticuerpos específicos para una sola enfermedad.
¿Cómo activar el sistema de inmunidad innata?
Normalmente, nuestra inmunidad innata (la primera línea de defensa del organismo) interviene de forma inmediata pero efímera. Una vez que la amenaza es eliminada en unos pocos días, se desvanece. El desafío de los investigadores era, por lo tanto, prolongar este efecto protector para convertirlo en una vacuna. Para ello, se inspiraron en la vacuna BCG contra la tuberculosis, conocida por proteger a los recién nacidos mucho más allá de la enfermedad objetivo. Lograron movilizar células específicas (los linfocitos T) que, en lugar de retirarse, envían señales permanentes a las células de defensa pulmonar para mantenerlas activas, garantizando una protección duradera. “Normalmente, esta activación dura solo unos días. En este caso, pudo durar hasta tres meses”, afirma el experto. Es esta vigilancia mantenida la que permite neutralizar instantáneamente cualquier nuevo intruso, ya sea un virus invernal o un alérgeno primaveral.
Resultados muy prometedores en nuestros amigos roedores
Aunque el mecanismo puede parecer técnico, los resultados son bastante sencillos: donde un ratón no vacunado sucumbe a un virus, todos los ratones protegidos que recibieron unas gotas de este spray en sus fosas nasales sobrevivieron. Mejor aún, la cantidad de virus en sus pulmones se dividió por 700. La eficacia se basa en la rapidez de acción: “El sistema inmunitario pulmonar es tan reactivo y alerta que puede desencadenar las respuestas adaptativas típicas (linfocitos T y anticuerpos) en solo tres días, lo que es un plazo extraordinariamente corto”, explica el Dr. Pulendran. A modo de comparación, normalmente tarda dos semanas en un sujeto no vacunado, afirma.
Pero la verdadera proeza reside en la diversidad de las amenazas descartadas. Como una “navaja suiza”, la vacuna ha demostrado ser eficaz contra el Covid-19, pero también contra infecciones bacterianas graves (como el estafilococo dorado) e incluso contra las alergias. “Creo que tenemos una vacuna universal contra diversas amenazas respiratorias”, afirma el experto, con admiración. Sin embargo, aunque estos resultados sean espectaculares en ratones, la vacuna aún deberá demostrar su inocuidad y eficacia en humanos durante ensayos clínicos, un paso crucial que podría permitir su comercialización en un plazo de cinco a siete años.
