Una dieta rica en vegetales y sin carne podría reducir significativamente el riesgo de desarrollar ciertos tipos de cáncer, según un nuevo estudio publicado en la revista British Journal of Cancer. La investigación, que analizó datos de aproximadamente 1.8 millones de personas de Norteamérica, Europa e India, encontró asociaciones entre los patrones dietéticos y la incidencia de 17 tipos diferentes de cáncer.
El estudio incluyó a 1.64 millones de personas que consumen carne, 57,016 que no comen carne roja pero sí aves, 42,910 pescetarianos (consumen pescado), 63,147 vegetarianos y 8,849 veganos, quienes fueron seguidos durante un promedio de 16 años. Los resultados revelaron que los vegetarianos presentaron un riesgo 21% menor de cáncer de páncreas, 12% menor de cáncer de próstata, y 9% menor de cáncer de mama, en comparación con los consumidores de carne.
Además, los vegetarianos mostraron una reducción del 28% en el riesgo de cáncer de riñón y del 31% en el riesgo de mieloma múltiple. Los pescetarianos, por su parte, tuvieron un riesgo menor de cáncer de mama, riñón y colon, mientras que aquellos que no consumen carne roja pero sí aves mostraron un riesgo reducido de cáncer de próstata.
Sin embargo, la investigación también identificó algunos riesgos asociados a las dietas sin carne. Los vegetarianos mostraron un riesgo casi duplicado de cáncer de esófago, lo que los investigadores atribuyen a una posible deficiencia de vitamina B. Los veganos, con una dieta aún más restrictiva, presentaron un riesgo 40% mayor de cáncer de colon, posiblemente debido a una menor ingesta de calcio y otros nutrientes.
Aurora Pérez-Cornago, autora principal del estudio, citada por el periódico británico The Guardian, señaló que “este estudio es una buena noticia para quienes siguen una dieta vegetariana, ya que tienen un menor riesgo de cinco tipos de cáncer, algunos de los cuales son muy comunes en la población”.
Tim Key, otro de los investigadores, comentó a The Guardian que “creo que la diferencia se debe más a la carne en sí, pero esa es una opinión que no hemos investigado directamente”. Añadió que los resultados podrían variar si se hubieran incluido más personas con un alto consumo de carne en el grupo de los consumidores de carne.
Los investigadores también señalaron que los hábitos alimenticios han cambiado desde que se recopilaron los datos de los participantes, entre las décadas de 1990 y 2000, con un mayor consumo de alimentos procesados y una mayor fortificación de productos veganos con nutrientes como el calcio.
