La científica de salud pública Anna Malm Christensen afirma que muchas personas que viven con el VIH desean ser abiertas sobre su diagnóstico, aunque el estigma social sigue siendo un obstáculo significativo. Según Christensen, la realidad médica actual, donde el tratamiento hace que el virus sea intransmisible, choca con los prejuicios persistentes de la sociedad.
Muchos pacientes prefieren la transparencia para combatir el aislamiento, pero el miedo al rechazo prevalece. Según informó Expressen, Christensen señala que existe una brecha considerable entre el conocimiento científico del virus y la percepción pública.
¿Por qué persiste el estigma del VIH a pesar de los avances?
El estigma se mantiene debido a ideas obsoletas sobre el contagio y la naturaleza de la enfermedad. Christensen explica que, aunque la medicina ha avanzado, las actitudes sociales no han evolucionado al mismo ritmo. Esto obliga a muchas personas a mantener su estado en secreto, lo que genera una carga psicológica adicional.

El silencio no es siempre una elección, sino una medida de protección. La experta indica que el temor a ser juzgado o marginado en entornos laborales y personales sigue siendo el principal motivo para ocultar la condición.
¿Qué impacto tiene la indetectabilidad en la transmisión?
La ciencia ha confirmado que una persona con VIH bajo tratamiento eficaz alcanza un estado de carga viral indetectable. Según los datos citados por Christensen, cuando el virus es indetectable, es intransmisible (concepto conocido globalmente como U=U o I=I).
Este hecho médico elimina el riesgo de transmisión sexual, pero no elimina el prejuicio. La contradicción entre la seguridad biológica y el miedo social es lo que, según la científica, dificulta que los pacientes vivan sus vidas con total apertura.
