Ubicada en las afueras del sur de Pekín, una villa diseñada por TEMP combina la función de residencia privada con la de espacio artístico y de encuentro. La edificación, que se extiende a lo largo de cuatro niveles –dos en superficie y dos subterráneos–, busca equilibrar la intimidad familiar con la vida en comunidad, la permanencia con el cambio.

Según la descripción proporcionada por los arquitectos, esta villa, situada al sur de Pekín, es tanto una residencia privada como un espacio dedicado al arte y la convivencia. La edificación se concibe como un hogar que se adapta al ritmo de la vida familiar, al tiempo que se abre al arte, la luz y el paso del tiempo. Distribuida en cuatro niveles, dos de ellos subterráneos, la arquitectura busca un equilibrio entre la intimidad y la vida comunitaria, la permanencia y el cambio.


