Residentes de Ciudad del Cabo han expresado su hartazgo por la violencia que azota sus comunidades y, además de exigir la intervención del gobierno para frenar la ola de crímenes, cuestionan el origen del armamento utilizado por los delincuentes.
Ayer, una marcha cerca del centro comercial Zevenwacht Mall en Kuils River, tuvo como protagonista al concejal de Relaciones Públicas de la Alianza Patriótica, Wendell Nimmerhout, quien dirigió sus críticas directamente al presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa.
Bajo el lema “Las Vidas Coloreadas Importan” (“Coloured Lives Matter”), Nimmerhout declaró: “La razón por la que estamos aquí hoy es para gritar que ‘Las Vidas Coloreadas Importan’, debido a la cantidad de asesinatos que ocurren en nuestras comunidades: Eerste River, Kuils River, Wesbank, las Llanuras del Cabo, todos los asesinatos que están sucediendo”.
“Parece que al gobierno no le interesa resolver este problema y queremos pedirle al presidente Cyril Ramaphosa que envíe al ejército para estabilizar la situación en nuestras comunidades. Esa es la única manera, como en los viejos tiempos, de lograr un cambio en nuestras comunidades. Sabemos que la policía – algunos están haciendo un buen trabajo – pero también hay algunos que están coludidos con los criminales”, añadió.
La Alianza Patriótica (PA) ha estado promoviendo la campaña “Las Vidas Coloreadas Importan” durante un tiempo, y el miembro del Parlamento, Liam Jacobs, también ha solicitado al gobierno que despliegue al ejército para patrullar las comunidades afectadas por las pandillas.
Jacobs declaró el mes pasado: “Las vidas coloreadas importan. Cuando digo ‘Las vidas coloreadas importan’, no implica que solo las vidas coloreadas importan. Estamos diciendo que las vidas coloreadas también importan. Y son estas vidas coloreadas las que se están perdiendo a diario, víctimas de la violencia armada, la violencia de las pandillas, todos los días. Y el sistema que se supone que nos protege, está fallando”.
Nimmerhout, sin embargo, considera que la pregunta clave es de dónde obtienen los criminales sus armas. “La pregunta es, ¿de dónde sacan esas armas? No tienen dinero, no tienen licencias, entonces, ¿de dónde sacan las armas? Sabemos lo que pasó en el pasado y, basándonos en eso, decimos que debemos levantarnos y gritarle al presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, que nos envíe el ejército”, concluyó.
