El virus Nipah ha sido detectado en una variedad de mamíferos, incluyendo cerdos, caballos, gatos y perros, que pueden permanecer asintomáticos o desarrollar una enfermedad leve o moderada. Esto contrasta con los humanos, quienes pueden desarrollar una enfermedad con una tasa de letalidad de hasta el 75%, según advierten expertos.
“El virus emerge de forma impredecible, pero esporádica, desde su reservorio animal. Esto sugiere que estamos viendo solo la punta del iceberg, y que los brotes ocurren principalmente cuando los primeros casos humanos llegan a los hospitales y la transmisión no se controla adecuadamente”, explica Emanuele Nicastri, director de la Unidad de Enfermedades Infecciosas de Alta Intensidad del Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas Spallanzani de Roma.
Inicialmente, los pacientes presentan síntomas similares a la gripe, como fiebre, náuseas, dolor de garganta, dolores musculares y dolor de cabeza. Posteriormente, pueden desarrollar complicaciones más graves, como una neumonía atípica con dificultad para respirar y tos, o, con mayor frecuencia, una encefalitis aguda y rápidamente progresiva con una alta tasa de mortalidad.
La transmisión de persona a persona ha sido confirmada durante brotes en Bangladesh e India, aunque no se observó durante el brote en Malasia.
El diagnóstico del virus Nipah se realiza mediante una prueba molecular PCR en sangre, similar a otras patologías virales, indica Nicastri. En cuanto al tratamiento, “no contamos con fármacos realmente eficaces”, señala, “aunque se están considerando diversas opciones terapéuticas, como suele ocurrir en las primeras etapas de una epidemia cuando aún no existen herramientas efectivas. Existe una amplia literatura científica sobre intentos de tratamiento con antivirales o anticuerpos monoclonales, pero ninguno ha demostrado eficacia. Lo mismo ocurre con las vacunas: actualmente no existen vacunas eficaces disponibles”.
