El Rey Guillermo Alejandro y la Reina Máxima de los Países Bajos, acompañados por el primer ministro Rob Jetten, fueron recibidos el lunes por el presidente Donald Trump y la primera dama Melania en la Casa Blanca para una cena privada.
Este encuentro se ha desarrollado en el marco de una visita de trabajo y no de una visita de Estado. A pesar de ello, ha llamado la atención el hecho excepcional de que la pareja real pernocte en la Casa Blanca, un detalle que, según se informa, no ha generado incomodidad en Estados Unidos.
La visita se produce en un contexto geopolítico complejo, caracterizado por la retórica contundente del presidente Trump hacia Europa. Ante este escenario, la monarquía neerlandesa ha optado por un enfoque diplomático cauteloso. Poco antes de la cena, durante una recepción en la Cámara de Comercio de Estados Unidos con la presencia de miembros del Congreso, el Rey Guillermo Alejandro destacó la relevancia de los vínculos internacionales, señalando que los socios fuertes y fiables «valen su peso en oro en un mundo impredecible». Asimismo, el monarca afirmó brevemente antes de su encuentro con Trump: «¡Nos mantenemos alerta el uno al otro!».
En cuanto a los detalles del banquete, el menú servido durante la cena incluyó sopa de espinacas, filete de lenguado y tarta.
