Un estudio reciente sugiere que la vitamina D y los ácidos grasos omega-3 podrían tener un impacto mayor en el tratamiento de la depresión que los antidepresivos convencionales. La investigación indica que estos nutrientes desempeñan un papel importante en la salud mental y podrían ser una alternativa o complemento a los tratamientos farmacológicos tradicionales.
Si bien los detalles específicos del estudio no se han ampliado en la fuente, los hallazgos sugieren una posible vía para abordar la depresión a través de intervenciones nutricionales. Es importante destacar que esta información no reemplaza el consejo médico profesional y que cualquier cambio en el tratamiento de la depresión debe ser discutido con un médico.
