VRS: Prevención Eficaz para Adultos y Bebés

by Editora de Salud

El virus respiratorio sincitial (VRS) es un problema de salud pública que va más allá de las bronquiolitis infantiles. Estudios recientes demuestran que en adultos, especialmente en personas mayores o con comorbilidades, el VRS se asocia a complicaciones graves, hospitalizaciones y un aumento de la mortalidad. Esta evidencia sugiere que el VRS debe considerarse un virus con un impacto sistémico, que afecta a múltiples órganos y sistemas.

Las infecciones respiratorias agudas pueden desestabilizar el sistema cardiovascular a través de procesos inflamatorios y trombóticos, y el VRS no es una excepción. Un amplio estudio de cohorte realizado en Singapur comparó el riesgo de insuficiencia cardíaca después de la hospitalización por VRS, gripe o COVID-19, en comparación con hospitalizaciones por otras causas. Los resultados revelaron que:

  • En adultos sin antecedentes de insuficiencia cardíaca, la hospitalización por VRS se asocia con un riesgo dos veces mayor de desarrollar insuficiencia cardíaca en los seis meses posteriores al alta.
  • En pacientes con insuficiencia cardíaca preexistente, el riesgo de reingreso hospitalario por descompensación aumenta significativamente, especialmente en personas mayores de 70 años.

Mayor vulnerabilidad durante la fase aguda de la infección

Esta vulnerabilidad se acentúa durante la fase aguda de la infección. Un análisis nacional danés evaluó el riesgo de eventos cardiovasculares en los días siguientes a una infección por VRS documentada en adultos mayores de 65 años. Se observó que el riesgo de hospitalización por insuficiencia cardíaca se multiplicaba por más de cuatro, el de accidente cerebrovascular isquémico por más de ocho y la incidencia global de eventos cardiovasculares por más de seis. Este riesgo persiste incluso después de la fase inicial, extendiéndose hasta un año después de la infección, especialmente en pacientes hospitalizados, con enfermedades cardiovasculares preexistentes o diabetes.

Tres enfoques complementarios para prevenir la infección por VRS

En Francia, la prevención del VRS se basa en tres estrategias complementarias: la vacunación materna con RSVpreF (Abrysvo®), recomendada entre la semana 32 y 36 de gestación; el uso de nirsevimab (Beyfortus®), un anticuerpo monoclonal de larga duración indicado para todos los lactantes en su primera temporada de exposición al VRS, en ausencia de vacunación materna; y la vacunación de adultos, con varios preparados (Arexvy®, Abrysvo®, mRESVIA®) recomendados para personas mayores de 75 años o entre 65 y 74 años con patologías cardíacas o respiratorias crónicas. Es importante destacar que, aunque estos últimos están autorizados y disponibles para las autoridades sanitarias, actualmente no cuentan con reembolso por parte del seguro médico para la prescripción individual, lo que limita su acceso.

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Los primeros datos de farmacovigilancia franceses, analizados por la ANSM, son alentadores y no indican señales de alerta significativas. Las alertas se relacionan principalmente con errores en la indicación de edad, confusiones entre anticuerpos monoclonales y vacunas, o problemas de calendario. Esto subraya la necesidad de una información clara y homogénea para los profesionales de la salud y el público.

La eficacia confirmada en la vida real…

Los datos de eficacia en la vida real, obtenidos durante las primeras temporadas de uso, confirman los resultados de los ensayos clínicos, tanto en adultos como en lactantes. Durante la temporada 2023-2024, estudios poblacionales realizados en Estados Unidos mostraron una eficacia vacunal del 75% al 80% contra las hospitalizaciones y las visitas a urgencias relacionadas con el VRS en adultos mayores de 60 años, incluyendo personas de edad avanzada y con comorbilidades de alto riesgo.

…pero ¿qué pasa con su durabilidad?

Una de las principales preguntas pendientes es la duración de la protección vacunal en adultos a lo largo de varias temporadas. Los datos de seguimiento de los ensayos clínicos sugieren que la protección conferida por una dosis única persiste más allá de un año, sin que exista evidencia actual que justifique una revacunación anual sistemática. Sin embargo, datos recientes de la vida real, que abarcan dos temporadas epidemiológicas, aportan información adicional. Un ensayo “emulado” realizado en casi 290.000 veteranos estadounidenses mayores de 60 años mostró que la eficacia vacunal contra la infección por VRS documentada disminuía gradualmente, pasando del 83% poco después de la vacunación al 59% a los 18 meses. Una evolución similar se observó en las visitas a urgencias y las hospitalizaciones relacionadas con el VRS. La disminución de la eficacia fue más pronunciada en personas inmunodeprimidas. Un estudio multicéntrico realizado en la red IVY (Investigating Respiratory Viruses in the Acutely Ill Network) confirmó que una dosis única de vacuna reducía las hospitalizaciones relacionadas con el VRS con mayor eficacia cuando la vacunación se había realizado durante la misma temporada que la exposición, en comparación con la temporada anterior. Estos resultados respaldan la existencia de una protección clínicamente relevante durante varias temporadas, al tiempo que sugieren una atenuación progresiva de la eficacia con el tiempo.

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La vacunación materna protege al recién nacido, pero menos que la inmunización directa

En lactantes, los primeros datos sobre el uso de la vacunación materna también confirman la eficacia observada en los ensayos de fase III. El estudio BERNI, realizado en Argentina, mostró una reducción de aproximadamente el 71% de las hospitalizaciones relacionadas con el VRS en lactantes hasta los 6 meses de edad, con una protección aún mayor contra las formas graves, especialmente aquellas que requieren ingreso en cuidados intensivos. Los estudios observacionales y la vigilancia post-autorización no han mostrado un aumento del riesgo de eventos adversos perinatales mayores en comparación con las mujeres embarazadas no vacunadas. En la práctica, la mayoría de las recomendaciones nacionales ahora abogan por que la protección de los recién nacidos contra el VRS se base en la vacunación materna durante el embarazo o en la administración de nirsevimab al lactante poco después del nacimiento. Estas estrategias se consideran eficaces y complementarias, pero generalmente no se utilizan conjuntamente en el mismo niño, excepto en situaciones particulares de muy alto riesgo. Un análisis reciente de EPI-PHARE, basado en el SNDS, sugiere que, si bien ambas estrategias reducen eficazmente las hospitalizaciones relacionadas con el VRS en lactantes, la inmunización directa con nirsevimab se asocia con una mayor reducción del riesgo de hospitalización y formas graves en comparación con la vacunación materna con Abrysvo.

Conclusión

Durante mucho tiempo relegado al campo pediátrico, el VRS ahora se reconoce como responsable de una importante morbilidad y mortalidad cardiovascular en adultos frágiles. En este contexto, la prevención del VRS debe considerarse una herramienta potencial para reducir las hospitalizaciones a todas las edades. Las herramientas de prevención existen, su eficacia ha sido demostrada en ensayos clínicos y en los primeros estudios de “vida real” y su perfil de seguridad es tranquilizador. El principal desafío ya no es científico, sino organizativo y político: identificar claramente las poblaciones prioritarias, garantizar una información coherente para los profesionales y el público, y eliminar las barreras al acceso a las estrategias preventivas, especialmente acelerando el reembolso en adultos con riesgo. En los próximos años, también será necesario precisar el lugar de los refuerzos vacunales y perfeccionar las estrategias en función de la durabilidad de la protección observada.

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