Un nuevo litigio internacional pone en el punto de mira a WhatsApp y la presunta capacidad de Meta de acceder a conversaciones privadas, a pesar del cifrado de extremo a extremo que debería garantizar su seguridad. Los expertos se muestran cautelosos, pero el debate sobre la privacidad digital se reaviva con fuerza.
La demanda legal internacional
El 23 de enero de 2026, en la Corte Federal del Norte de California, el bufete de abogados Quinn Emanuel Urquhart & Sullivan presentó una demanda que representa a usuarios de WhatsApp de Australia, Brasil, India, México y Sudáfrica. El objetivo es obtener el estatus de demanda colectiva global, excluyendo sin embargo a los usuarios de Estados Unidos, Canadá, la Unión Europea y el Reino Unido, sujetos a procedimientos específicos como el arbitraje o las leyes locales.
Según la denuncia, Meta no respetaría plenamente sus promesas de privacidad, al ser capaz de acceder a mensajes que deberían estar protegidos por cifrado de extremo a extremo.
Las principales acusaciones
El documento legal sostiene que WhatsApp almacena y analiza mensajes y metadatos, y que existen herramientas internas para permitir al personal visualizar conversaciones privadas, incluidos contenidos relacionados con Instagram y Facebook.
Los demandantes se basan en declaraciones de informantes anónimos, sin proporcionar pruebas técnicas detalladas. Esto ha generado escepticismo en la comunidad de expertos en seguridad.
“Hay muchas acusaciones pero pocas evidencias concretas. WhatsApp ha mantenido consistentemente el cifrado de extremo a extremo”, explica Matthew Green, profesor de criptografía en la Universidad Johns Hopkins.
“La denuncia carece de detalles técnicos fundamentales”, comenta Nicholas Weaver, investigador del International Computer Science Institute.
La defensa de Meta
Meta ha calificado la demanda como “frivola”, anunciando su intención de solicitar sanciones contra los abogados si la demanda no es retirada. WhatsApp ha reiterado que los mensajes permanecen protegidos y legibles solo por los dispositivos de los participantes gracias al protocolo de código abierto de Signal.
Controversias previas
No es la primera vez que WhatsApp es acusada de violaciones de la privacidad. En septiembre pasado, Attaullah Baig, un ex responsable del equipo, denunció accesos no autorizados por parte de miles de empleados a fotos de perfil, contactos, geolocalización y suscripciones a grupos. Baig también informó de las vulnerabilidades a las autoridades FTC y SEC, alegando violaciones del acuerdo de privacidad de 2019 y omisiones hacia los inversores.
Reacciones de la competencia
El caso ha atraído comentarios de la competencia. Pavel Durov, fundador de Telegram, expresó sarcasmo sobre la seguridad de WhatsApp. Incluso Elon Musk, propietario de X (antes Twitter), volvió a publicar la noticia, promocionando las alternativas de mensajería de su plataforma.
Cabe destacar que Telegram, a diferencia de WhatsApp, no activa por defecto el cifrado de extremo a extremo para todas las conversaciones, sino solo en las llamadas “conversaciones secretas”, y ha recibido críticas sobre otros aspectos de la seguridad.
La importancia del caso
Con más de 3 mil millones de usuarios en todo el mundo, WhatsApp es la plataforma de mensajería más utilizada. Si se confirman las acusaciones, se pondría en tela de juicio la seguridad de millones de conversaciones privadas y la credibilidad de Meta.
El caso destaca un tema más amplio: en un ecosistema digital dominado por unas pocas grandes plataformas, la seguridad no es solo técnica, sino también social y de confianza. Los usuarios deben poder verificar las garantías declaradas por los gigantes tecnológicos.

