Seguramente has experimentado esa sensación: el trabajo se acumula, pospones citas y hasta la tarea más sencilla parece una montaña insuperable. No es extraño, en absoluto.
Nuestro cerebro se ve sometido a un ritmo acelerado, altas exigencias y constantes decisiones, por pequeñas que sean. Antes de darnos cuenta, el estado de ánimo puede deteriorarse gradualmente, dando paso primero al cansancio, luego a la irritabilidad o incluso a la desmotivación.
Pero, ¿qué pasaría si pudieras mejorar tu estado de ánimo en tan solo media hora, sin recurrir a pastillas, meditación o programas a largo plazo que probablemente no lograrías mantener?
Sonata Suk-yu Yau, neurobióloga de la Universidad Politécnica de Hong Kong, ha dedicado su investigación a encontrar una solución. Su estudio más reciente sugiere que la respuesta podría ser mucho más sencilla de lo que pensamos. A través de algunas acciones concretas, es posible redirigir la actividad cerebral.
“Simplemente me siento más feliz. Es como si alguien abriera una ventana dentro de mi cabeza y dejara entrar aire fresco”, escribe Sonata Suk-yu Yau en un correo electrónico a Illustrerad Vetenskap.
La neurobióloga argumenta que, en nuestra cultura, tendemos a enfocarnos demasiado en grandes cambios de estilo de vida para mejorar el estado de ánimo. En cambio, deberíamos aprovechar los atajos biológicos a los que el cerebro ya responde de forma natural.
De hecho, existe una práctica que la neurobióloga realiza siempre que siente que su estado de ánimo comienza a decaer.
