España ha perdido el estatus de país libre de sarampión, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), debido al registro de 624 casos en los últimos dos años. No obstante, el Ministerio de Sanidad considera esta situación como una oportunidad para fortalecer la inmunidad colectiva y ha actualizado sus planes para alcanzar coberturas de vacunación del 95%. Es importante destacar que España mantiene la eliminación de la rubeola.
En 2024 se confirmaron 227 casos de sarampión con 30 brotes distribuidos en 12 comunidades autónomas. La cifra casi se duplicó en 2025, alcanzando los 397 casos confirmados de un total de 971 sospechosos. Ante este aumento, las autoridades sanitarias han priorizado la implementación de estrategias coordinadas para revertir esta tendencia.
Un factor clave en el aumento de casos es la falta de vacunación completa. De los 227 casos confirmados en 2024, 160 personas no habían recibido ninguna dosis de la vacuna o solo contaban con una. A pesar de esto, las coberturas de vacunación a nivel nacional alcanzaron el 97,3% en la primera dosis y el 93,8% en la segunda durante 2024, lo que indica que el desafío reside en cerrar las brechas existentes en grupos específicos.
España comparte esta situación con otros países europeos como Reino Unido, Austria, Armenia, Azerbaiyán y Uzbekistán, que también han perdido su estatus libre de sarampión. Otros países, como Francia, Alemania e Italia, enfrentan una transmisión sostenida del virus. Sin embargo, 32 países europeos mantienen la eliminación del sarampión, lo que sirve de inspiración para acciones regionales efectivas.
El Ministerio de Sanidad ha actualizado el Plan Estratégico, en colaboración con el Instituto Carlos III y las comunidades autónomas, con el objetivo de reforzar las coberturas de vacunación contra el sarampión hasta alcanzar el 95%. Además, se optimizará la vigilancia para asegurar una respuesta rápida y coordinada.
Las recomendaciones de mayo de 2025 priorizan la verificación del estado de vacunación en las consultas sanitarias rutinarias, especialmente en viajeros que se dirijan a destinos endémicos. Asimismo, se dará prioridad a la vacunación de grupos vulnerables que puedan tener dosis pendientes.
Aunque las coberturas de vacunación alcanzan el 97,3% en la primera dosis y el 93,8% en la segunda, aún existen brechas en colectivos específicos. Por ello, se implementarán campañas focalizadas para aumentar la uniformidad nacional sin sobrecargar los sistemas sanitarios.
El sistema de salud español ha logrado controlar 30 brotes en 12 regiones sin que se produjera una masificación de casos, gracias a la detección precoz. Por este motivo, la OMS insta a respuestas rápidas para evitar la propagación comunitaria.

La vacuna triple vírica, que protege contra el sarampión, la rubeola y la parotiditis, es segura y eficaz, proporcionando inmunidad de por vida en la mayoría de los casos. Para alcanzar la inmunidad colectiva, es necesario que más del 95% de la población esté vacunada con dos dosis.
En 2024, 160 de los casos confirmados no estaban vacunados, y siete contaban con solo una dosis, lo que subraya la importancia de completar el esquema de vacunación. Las personas nacidas antes de 1978 suelen tener inmunidad natural debido a la exposición previa al virus, pero las generaciones actuales dependen exclusivamente de la vacunación.
Se recomienda realizar comprobaciones del estado de vacunación antes de viajar a zonas endémicas, como Marruecos o Rumanía, y aislar rápidamente cualquier contacto sospechoso para evitar la propagación del virus.
Los profesionales sanitarios están capacitados para identificar los síntomas del sarampión, como la fiebre y la erupción cutánea, y para realizar pruebas rápidas en caso de sospecha. Además, se recomienda vacunar a los contactos de personas infectadas en las primeras 72 horas.
La vacunación colectiva también beneficia indirectamente a las personas inmunodeprimadas. España se acerca al umbral óptimo de inmunidad gracias a la alta adherencia a la vacunación, lo que demuestra la importancia de la responsabilidad compartida en la protección de la salud pública.
Camino a la recuperación total
El plan de acción incluye un análisis de los datos de 2024 y 2025 para mejorar la vigilancia epidemiológica y asignar recursos a las regiones con menor cobertura de vacunación. Se utilizarán tecnologías para predecir los riesgos asociados a la movilidad aérea y reducir los tiempos de respuesta ante posibles brotes, como el que afectó a 52 personas en 2024.
Se fortalecerá el monitoreo fronterizo para evitar la importación de casos desde países como Marruecos y Rumanía. Las revisiones anuales de la OMS permitirán certificar los avances y consolidar el liderazgo de España en la eliminación regional del sarampión.

