Los médicos deberían prestar atención a la intuición de los padres sobre la salud de sus hijos, según un nuevo estudio.
En nueve de cada diez casos, los niños estaban gravemente enfermos si sus padres tenían una preocupación clara o fuerte sobre su salud, informaron investigadores el 17 de febrero en JAMA Network Open.
De hecho, preguntar si un padre está preocupado resulta más eficaz para identificar a niños gravemente enfermos que un cuestionario exhaustivo de salud centrado en los síntomas, según descubrieron los investigadores.
“La preocupación de los padres es una señal de advertencia importante”, afirmó la Dra. Hilla Pöyry, especialista en pediatría de la Universidad de Oulu en Finlandia, y autora principal del estudio.
“Si un padre está preocupado por el estado de su hijo que se enferma repentinamente, el niño debe tener la oportunidad de ser evaluado por un médico”, señaló Pöyry en un comunicado de prensa. “No se debe dejar solo a un padre preocupado para que realice una evaluación remota de la condición de su hijo”.
Para el estudio, los investigadores realizaron un seguimiento de casi 2,400 niños y adolescentes tratados en el servicio de urgencias del Hospital Universitario de Oulu. Los padres completaron un extenso cuestionario de 36 preguntas como parte del tratamiento de su hijo.
Aproximadamente uno de cada cuatro niños presentaba una enfermedad grave que requería cuidados intensivos, cirugía u una hospitalización prolongada, según el estudio.
El objetivo era determinar si el cuestionario digital podría ser una herramienta útil para que los padres evalúen la salud de un niño enfermo en casa antes de dirigirse al servicio de urgencias.
Sin embargo, el cuestionario no fue lo suficientemente preciso como para reemplazar una visita al servicio de urgencias, especialmente si un padre ya estaba preocupado por la salud de su hijo.
“Nuestros resultados muestran que estas herramientas requieren una validación cuidadosa y aún no reemplazan la evaluación de un profesional de la salud”, dijo Pöyry.
Los investigadores encontraron que los elementos del cuestionario relacionados con la preocupación de los padres fueron la mejor manera de detectar a los niños con mayor riesgo de enfermedad grave.
Una sola pregunta identificó correctamente al 91% de los niños que resultaron estar muy enfermos: “Como padre, ¿qué tan preocupado está por la salud de su hijo en este momento?”
“Aunque un padre no siempre pueda describir los síntomas del niño en detalle o con precisión, reconoce muy bien una enfermedad grave cuando se le hace una pregunta simple basada en la preocupación”, explicó Pöyry.
Sin embargo, estas preguntas basadas en la “intuición” no fueron muy buenas para descartar casos en los que un niño no estaba enfermo, según el estudio.
La pregunta con mejor rendimiento —“¿Siente que su hijo está particularmente enfermo o que algo anda mal?”— identificó a los niños sanos solo en un 73% de los casos.
La pregunta sobre la preocupación de los padres identificó a los niños sanos solo en un 18% de los casos, a pesar de su eficacia para detectar a los niños que realmente estaban enfermos.
“Si bien la preocupación de los padres es una señal de alerta importante, debe interpretarse junto con la evaluación clínica para evitar una escalada innecesaria de la atención”, concluyó el equipo de investigación en su artículo.
FUENTES: Universidad de Oulu, comunicado de prensa, 18 de febrero de 2026; JAMA Network Open, 17 de febrero de 2026
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