La novedad surge de un estudio que profundiza en los efectos del impacto deliberado contra el asteroide Dimorphos, hace más de 3 años.
Según resume IFL Science, es oficial: el ser humano ha alterado por primera vez la órbita de un cuerpo celeste alrededor del Sol.
En efecto, la misión DART, de la NASA, ha logrado por primera vez alterar de forma mensurable la trayectoria de un cuerpo celeste alrededor del Sol.
La conclusión se desprende de un nuevo estudio que profundiza en los efectos del impacto deliberado contra el asteroide Dimorphos, en septiembre de 2022.
El experimento ya se consideraba un hito en la defensa planetaria por haber modificado la órbita de Dimorphos alrededor del asteroide mayor, Didymos. Ahora, los científicos confirman que la colisión también cambió ligeramente la órbita de todo el sistema binario alrededor del Sol.
La prueba fue diseñada para evaluar si sería posible desviar, con antelación, un objeto potencialmente peligroso para la Tierra.
Dimorphos y Didymos nunca representaron una amenaza, pero fueron elegidos por formar un sistema ideal para medir con precisión los efectos de un impacto cinético.
Tras la colisión, la NASA ya había determinado que la órbita de Dimorphos alrededor de Didymos se acortó en cerca de 33 minutos — muy por encima de las expectativas iniciales, tal como recuerda Science Alert.
La novedad reside en la escala más amplia del efecto. De acuerdo con las nuevas mediciones de la NASA, el impacto redujo en 0,15 segundos el tiempo que el sistema tarda en completar una vuelta al Sol, alterando también su velocidad orbital en poco más de 10 micrómetros por segundo.
Se trata de un cambio ínfimo, pero suficiente para demostrar que un pequeño desvío aplicado con muchos años de antelación puede, en teoría, evitar una futura colisión con la Tierra.
Los investigadores subrayan que los detritos expulsados por Dimorphos tras el choque amplificaron el efecto del impacto, proporcionando un impulso adicional comparable al de la propia sonda.
La misión europea Hera, de la ESA, deberá llegar al sistema en noviembre de 2026 para estudiar en detalle las consecuencias del impacto y recoger nuevos datos sobre la estructura y la masa de los dos asteroides.
