Los ciberdelincuentes han comenzado a explotar la funcionalidad de compartir chats de plataformas de inteligencia artificial como ChatGPT y Claude para distribuir software malicioso. A través de conversaciones compartidas, los atacantes logran propagar amenazas digitales aprovechando la confianza que los usuarios depositan en estos servicios.
Esta nueva modalidad de ataque utiliza los enlaces de chats públicos para engañar a las víctimas, facilitando la ejecución de código malicioso bajo la apariencia de interacciones legítimas con herramientas de IA. La estrategia representa un riesgo significativo, ya que los usuarios suelen considerar seguros los contenidos generados y compartidos dentro de estos entornos digitales.
