En un avance significativo para la astrobiología, un equipo de investigadores ha confirmado la existencia de una atmósfera en LHS 1140 b, un exoplaneta rocoso situado a aproximadamente 48 años luz de la Tierra. Este hallazgo representa la primera observación confirmada de una atmósfera en un planeta rocoso ubicado dentro de la zona habitable de su estrella, el área donde las temperaturas permitirían la existencia de agua en estado líquido.
El estudio, publicado en la revista Science, posiciona a LHS 1140 b como un laboratorio clave para el estudio de la habitabilidad fuera de nuestro sistema solar. Según el autor principal, el doctor Collin Cherubim, quien recientemente obtuvo su doctorado en la Universidad de Harvard, este planeta cumple con los requisitos fundamentales para la vida: es rocoso, posee una temperatura adecuada para mantener agua líquida y cuenta con una envoltura atmosférica que protege su superficie de la radiación ionizante.
Características y descubrimiento del exoplaneta
LHS 1140 b fue detectado originalmente en 2017 mediante el método de tránsito, una técnica que mide la disminución en la luz de una estrella cuando un planeta cruza frente a ella. Investigaciones posteriores, utilizando el método de velocidad radial —que detecta el pequeño bamboleo de una estrella provocado por la gravedad de un planeta en órbita—, permitieron determinar que LHS 1140 b posee una masa 5.6 veces mayor que la de la Tierra y un radio 70% más grande.

El planeta orbita una enana roja en la constelación de Cetus. Debido a la naturaleza de su estrella, LHS 1140 b se encuentra mucho más cerca de su sol, completando una órbita cada 24.7 días a una distancia de aproximadamente 9 millones de millas. A pesar de esta proximidad, el planeta recibe menos de la mitad de la luz que la Tierra recibe del Sol, manteniéndose en la zona conocida como «Ricitos de Oro».
La detección de helio y el papel de la atmósfera
Para confirmar la presencia de la atmósfera, el equipo de Cherubim utilizó un modelo computacional desarrollado durante su etapa académica en Harvard. El modelo predijo que, dada la masa, densidad y edad del planeta, este debería retener una atmósfera capaz de filtrar helio hacia el espacio. Posteriormente, los investigadores emplearon un espectrógrafo infrarrojo montado en el telescopio Magellan Clay en el Observatorio Las Campanas, Chile, para observar el planeta durante sus tránsitos.
Los datos capturados en 2024 revelaron marcadores de absorción específicos que confirmaron la presencia de helio escapando de la atmósfera del planeta. Este fenómeno de «fuga de helio» actúa como una prueba directa de la existencia de una capa gaseosa subyacente.
Implicaciones para la habitabilidad y el futuro de la investigación
El descubrimiento es particularmente relevante porque las enanas rojas, que representan tres de cada cuatro estrellas en nuestra galaxia, son conocidas por su intensa actividad y emisión de radiación extrema, factores que suelen despojar a los planetas cercanos de sus atmósferas. La persistencia de una atmósfera en LHS 1140 b durante miles de millones de años demuestra que estos mundos pueden conservar sus envolturas gaseosas a pesar del entorno hostil.

No obstante, algunos científicos mantienen la cautela respecto a la presencia de vida. Por lo tanto, aunque el planeta es un candidato prometedor para estudiar astrobiología, los resultados no implican una detección directa de vida biológica.
A medida que la comunidad científica continúa analizando LHS 1140 b, la expectativa es que futuras investigaciones permitan identificar otros gases en su composición, ofreciendo una visión más clara de las condiciones reales en la superficie de este distante mundo rocoso.
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