Brasil se suma a una nueva coalición global de cooperación en inteligencia artificial liderada desde China
Veintinueve países han formalizado su unión como miembros fundadores de la Organización de Cooperación Mundial de Inteligencia Artificial (IA), un nuevo organismo intergubernamental cuya sede estará ubicada en Shanghái. Entre las naciones que suscribieron el acuerdo se encuentran Brasil, Cuba, Venezuela, Rusia, Bielorrusia y Serbia, además de diversos representantes de países asiáticos y africanos.
La firma del convenio tuvo lugar en Shanghái, víspera de la Conferencia Mundial sobre Inteligencia Artificial (WAIC) 2026. Según fuentes oficiales chinas, el objetivo central de este organismo es fomentar la colaboración internacional y establecer marcos de gobernanza global en torno al desarrollo y uso de esta tecnología.

Un nuevo eje para la gobernanza global de la IA
La creación de esta organización responde a una propuesta que China presentó formalmente durante la conferencia del año anterior. Hasta la fecha, el proyecto no contaba con anuncios públicos de adhesión formal por parte de otras naciones. La consolidación de este grupo ocurre en un momento en que China busca proyectar una visión estratégica sobre el rol de la gobernanza global en el sector.
Se espera que este foro sirva como espacio de discusión para líderes de la industria y funcionarios gubernamentales sobre la profundización de la cooperación técnica y normativa, en un contexto donde las potencias tecnológicas compiten por liderar la infraestructura y la investigación de la IA.
Contexto regional: América Latina ante el desafío tecnológico
La integración de países latinoamericanos en esta nueva estructura de cooperación coincide con un periodo de transformación económica en la región. Según Alondra Arellano, investigadora asociada en la Universidad Católica de Eichstätt-Ingolstadt, América Latina y el Caribe enfrenta el reto de adoptar la IA generativa sin profundizar las dependencias estructurales ni las brechas internas de desarrollo.
El Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA 2025), coordinado por el Centro Nacional de Inteligencia Artificial (CENIA) de Chile, advierte que la región corre el riesgo de experimentar trayectorias divergentes entre sus países. El desafío, apunta el informe, no es únicamente la adopción de herramientas, sino la creación de capacidades habilitantes —tales como infraestructura, datos y talento— para lograr un impacto económico y social a escala.
For more on this story, see Terremoto en Venezuela: balance de víctimas y rescates milagrosos.
El ecosistema de IA en China como motor industrial
La formalización de esta organización ocurre mientras China consolida su propia infraestructura nacional de IA. De acuerdo con cifras de 2025, el sector principal de IA en el país superó los 1,2 billones de yuanes (aproximadamente 176.700 millones de dólares), con un ecosistema que agrupa a más de 6.200 empresas.
La integración de la IA en China ha avanzado significativamente en sectores clave:
* Industria: Más del 70% de las fábricas inteligentes líderes han integrado sistemas de IA en sus operaciones.
* Robótica: La producción de robots humanoides crece a un ritmo superior al 50% anual, con expectativas de superar las 100.000 unidades en 2026.
* Minería: Sistemas de conducción autónoma operan actualmente en más de 40 minas, gestionando flotas que superan los 3.100 camiones.
* Educación y servicios: Herramientas de IA se utilizan en más de 50.000 escuelas y en aplicaciones de salud pública en ciudades como Beijing y Shenzhen.

Implicaciones de la cooperación Sur-Sur
El análisis de la investigadora Alondra Arellano destaca que la convergencia entre las necesidades estructurales de América Latina y la experiencia tecnológica china abre un espacio para la cooperación. Este vínculo se basa en la capacidad de China para combinar inversiones en infraestructura con una visión de cooperación tecnológica denominada «Sur-Sur».
El éxito de estas alianzas, según se señala en los análisis especializados, dependerá de que la colaboración se articule bajo principios de beneficio mutuo y desarrollo sostenible, permitiendo que las regiones emergentes fortalezcan sus propias capacidades técnicas frente a la concentración de poder en los grandes polos tecnológicos globales.
Find more reporting in our Tecnología section.
Lectura relacionada
